La Prensa de ahora Televisión

Iglesias vibrante con un Mayimbe sorberbio

Por José Nova

Siguiendo el refrán que dice: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, Julio Iglesias sabe cómo crear las situaciones para envolver a su público.

Claro, son 40 años en la música, dueño de un repertorio inagotable, que mucha dificultad, de seguro, habría de darle para escoger las mejores canciones y embarcarse en una gira como la que actualmente realiza para celebrar sus 40 años en el arte.

Iglesias apela a muchos recursos en escena. No le falta el humor, enamora, cuenta sus historias entre canción y canción o simplemente deja ver sus sentimientos hacia esta patria, con lo que logra ovaciones.

En su concierto del pasado jueves en el Palacio de los Deportes del Centro Olímpico demostró nueva vez por qué es el cantante más internacional de España.

La cita musical, que se prolongó por más de dos horas, estuvo matizada no sólo por las interpretaciones de sus temas, sino también, por la conexión con el público que lograron sus duetos con el cantante Fernando Villalona y el diseñador de fama mundial Oscar de la Renta.

La legendaria estrella de la música romántica sacó por un momento de la moda a su amigo de la Renta para cantar a dúo “To all the Girls I Loved Befote”.

“Ustedes no se lo imaginan, pero él es, desde Finlandia a China, el embajador más importante de la República Dominicana…es la figura dominicana más ilustre del siglo XX”, dijo Iglesias.

Pero sin duda alguna, el momento cumbre de la noche llegó cuando Iglesias invitó a subir al escenario al cantante Fernando Villalona --quien previamente había encandilado a la multitud con su actuación de contraparte-- para interpretar juntos el tema “Quijote” y fundirse al final en un cálido abrazo que arrancó ovaciones.

“No me puedo ir de la República Dominicana sin cantar con Fernando. A mí me parece que Fernando y Juan Luis (Guerra) son unos maestros en la historia de la música de su país”, dijo Iglesias a unas 10 mil personas que abarrotaron el techado.

Con traje y corbata negros y camisa blanca, Julio abrió su recital con “Quijote” para ir destilando una a una sus 35 canciones. “Gracias a todas las mamás y papás por haber permitido que mi música se transmita de generación en generación”, expresó en un aparte el cantante.

“Puedo ser dominicano en cualquier momento” o “Me enamoré de su país, no de palabra, sino de hechos”, fueron frases que lograban extendidos aplausos.

Al igual que en anteriores ocasiones, el cantante sorprendió a los asistentes cuando besó en los labios a una de las integrantes del excelente coro que le acompañó en este concierto que presentó a un Julio Iglesias en su punto y que dejó al empresario George Nader Jr. de risitas.