“VERGÜENZA CONTRA DINERO”
POR: ALBERTO PEÑA VARGAS
Cuando determinados candidatos a cargos legislativos o municipales tienen que hacer uso de compra de votos para alcanzar sus objetivos, están demostrando con estos hechos vergonzosos que no tienen la valías de ciudadanos meritorios para estos cargos a que aspiran y por consiguiente la ciudadanía sensata y apegada a normas correctas, experimenta en su interior una actitud de repudio y lo mira como uno más del montón a la que no se hacen merecedores para ocupar determinadas responsabilidades, por constituirse en propiciadores de la gran corrupción y por lo tanto nada se puede esperar de que emprenda iniciativas a favor de las comunidades.
Los partidos políticos que dejan pasar a estos tremendistas candidatos, violadores de normas y principios, trepadores de cargos no merecidos; se hacen directa e indirectamente cómplice de estos hechos inaceptables y fuera de toda ética y en el hipotético caso que no se tomaran las medidas reglamentarias para evitar estas graves irregularidades, entonces el pueblo tendría la razón en retirarle todo su apoyo como partido político, castigándolo de manera contundente, no votando por ser esta organización propiciadoras de irregularidades.
La Junta Electoral debiera tomar medidas consistentes a la no inscripción de candidatos compradores de conciencias, una vez que se haya probado los hechos bochornosos que como virus contaminan la sociedad.
No pueden pasar desapercibido estos hechos de compra de conciencia, porque la indiferencia es prima hermana de la complicidad y la complicidad es enemiga de la moral y buena costumbre de los pueblos que siempre se hacen merecedores de mejor suerte.
Dejemos fuera a los cadáveres políticos, que se dedican siempre a comprar las conciencias de los ciudadanos, que por falta de atención especial, se encuentran en una situación marginada y sin esperanza y ven esta pequeña y vil oferta como una salida momentánea a sus graves calamidades por la que siempre se han encontrado, precisamente por las responsabilidades que desde todo los tiempos se encuentra sometida la sociedad dominicana.
Los aspirantes a cargos electivos, debieran hacer suya la frase de “VERGÜENZA CONTRA DINERO”.
Cuando determinados candidatos a cargos legislativos o municipales tienen que hacer uso de compra de votos para alcanzar sus objetivos, están demostrando con estos hechos vergonzosos que no tienen la valías de ciudadanos meritorios para estos cargos a que aspiran y por consiguiente la ciudadanía sensata y apegada a normas correctas, experimenta en su interior una actitud de repudio y lo mira como uno más del montón a la que no se hacen merecedores para ocupar determinadas responsabilidades, por constituirse en propiciadores de la gran corrupción y por lo tanto nada se puede esperar de que emprenda iniciativas a favor de las comunidades.
Los partidos políticos que dejan pasar a estos tremendistas candidatos, violadores de normas y principios, trepadores de cargos no merecidos; se hacen directa e indirectamente cómplice de estos hechos inaceptables y fuera de toda ética y en el hipotético caso que no se tomaran las medidas reglamentarias para evitar estas graves irregularidades, entonces el pueblo tendría la razón en retirarle todo su apoyo como partido político, castigándolo de manera contundente, no votando por ser esta organización propiciadoras de irregularidades.
La Junta Electoral debiera tomar medidas consistentes a la no inscripción de candidatos compradores de conciencias, una vez que se haya probado los hechos bochornosos que como virus contaminan la sociedad.
No pueden pasar desapercibido estos hechos de compra de conciencia, porque la indiferencia es prima hermana de la complicidad y la complicidad es enemiga de la moral y buena costumbre de los pueblos que siempre se hacen merecedores de mejor suerte.
Dejemos fuera a los cadáveres políticos, que se dedican siempre a comprar las conciencias de los ciudadanos, que por falta de atención especial, se encuentran en una situación marginada y sin esperanza y ven esta pequeña y vil oferta como una salida momentánea a sus graves calamidades por la que siempre se han encontrado, precisamente por las responsabilidades que desde todo los tiempos se encuentra sometida la sociedad dominicana.
Los aspirantes a cargos electivos, debieran hacer suya la frase de “VERGÜENZA CONTRA DINERO”.

