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Todavía a la edad de 82 años trabaja en la montaña para mantener a su familia
Julián Saviñón tiene casi el ciclo completo familiar, solo falta el descendiente chorno.

POR RUDDY DOTEL

Bonao. En las proximidades de la Cordillera Central vive el campesino Julián Saviñón de 82 años de edad, con una familia de 8 hijos, quien para ganarse el pan diario, tiene que caminar todos los días más de 10 kilómetros para ir a su conuco de la comunidad de Arroyo Dulce de Monseñor Nouel.Dice Saviñón que allá en la montaña tiene muchos víveres, frutas y aves, y que tiene más de 65 años trabajando la tierra, hecho este que lo hace feliz con su labor de agricultor, ya que a educados a sus hijos, nietos, bisnietos y ahora una niña que viene a ser la tataranieta."Todavía a esta edad no me enfermado, apenas fui dos veces a ver un médico, porque me caí de un árbol de aguacate y me di un golpe en una pierna y en otra ocasión sufrí un rasguño, tras resbalar cuando caminaba durante un aguacero en la montaña".Refiere que gracias a Dios tiene una excelente salud, a extremo tiene una presión de un niño, donde nunca ha tomado medicina recetada, resaltando que el secreto de la vida es comer alimentos naturales del bosque, respirar aire puro, caminar diario y tratar por todo los medios alejarse de los problemas del medio ambiente.Por su parte su esposa Alonza Rosario de 80 años señala, que tiene 65 años de casada con Saviñón, y todavía su media naranja la satisface sexualmente, y que siempre en su familia existe el amor y la compresión.La familia Saviñón Rosario se ha multiplicado en más de 100 descendientes directo, muchos de los cuales viven en otras ciudades del país, el exterior y en la comunidad de Arroyo Toro.