Primera parte
TODOS CONDENAMOS LOS RETROJOS QUE HAN DEJADO LOS DEPREDADORES DE LOS RIOS DE BONAO
POR CELESTE GARCIA
El otrora caudaloso y temible río Yuna, hoy es un hilito de agua, cual pequeña culebra se arrastra como reptil sin fuerzas, como una pequeña lágrima reprimida que se desprenden de la Cordillera Central como sinónimo de dolor desgarrador y que sin penas ni glorias van a morir al mar.
Podemos afirmar que la extracción de materiales de los ríos se incrementó con la ‘’Política de desarrollo’’ de las construcciones en los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer. Desde ese entonces se abandonó el hábito de extraer materiales de la cantera seca usada durante la dictadura de Trujillo. El motivo es que se ahorran costos al extraer materiales de los ríos que ir a las colas de las presas. A ellos les viene mejor un río y utilizar los equipos mecánicos, donde encuentran los agregados lavados. Molerlos y triturarlos en el lecho del río, no lejano a la ciudad para no abultar sus ganancias, y estos ser vendidos a los grandes constructores. Hay colas de presa en Hatillo donde el Ministerio de Medio Ambiente ha dado los permisos de lugar, pero ellos (los grandes granceros) alegan mayores costos de producción y ante la mirada permisiva e indiferente han seguido violando la Ley 64-00.
Extracción de materiales Río Yuna
La explotación inmisericorde de los ríos es la causa de los cambios de los meandros o trayectos históricos de estos. Además del ensanchamiento de los cauces de los ríos e inclusive han sido perforados los lechos a profundidades que permiten el afloramiento de la capa freática en estos. La causa es que el agua deja de correr, se infiltra y evapora. Podemos afirmar que se convierten en caudales de tormentas, el agua no se retiene y va directa y rápido al mar. Ya tenemos varios puntos críticos por estas causas, Los Pedregones, Los Platanitos y Brisa del Yuna.
Río Juma
La extracción de materiales es lo que provoca que nos quedamos sin agua, y se puede explicar de la manera mas sencilla, cada vez que se le saca la arena a un río se acaba con la diversidad biológica de este, una biodiversidad que es endémica, exclusiva de la isla Española en muchos casos. Pero con ello se acaba también con las especies de peces y crustáceos (jaiba y camarones).
Desaparecen, además, bosques de las riberas de los ríos tanto en la cuenca alta, mediana y baja, solo basta una ojeada desde las Lomas de Blanco hasta Caribe, El Verde, o La Ensenada de Rincón de Yuboa, el Afluente de Monene, las riberas del Río Maimón desde la altura de Piedra Blanca, las grandes extracciones de Jayaquico, Jatubey y Jayaco, amen de las riberas del Río Juma. Si observamos los húmedales de Bonaito, Maimón podemos decir que todos han sido modificados y violados, interrumpiendo la fauna y la flora que hacen vida en ellos.
Y que decir de los arroyos, quebradas, norias y manantiales que sirven o servían como tributarios al sistema de abastecimiento tanto de animales como de personas en sus alrededores.
En esta época recién pasada de sequía, la cuenca hidrográfica del Yuna que es de 5,600 kilómetros cuadrados; pero al encontrarse en una zona del país más favorecida con las precipitaciones, arrastra un caudal más o menos equiparable. Se vieron casos insólitos o nunca antes vistos en la margen derecha de este, pues los ríos Maimón (y sus afluentes La Leonora y Los Plátanos), Yuboa, Sonador, Juma, Masipedro, Jima, La Piedra, Pontón, Yamí y Verde casi se secan por completo como ocurrió con el Jatubey, Jayaco, Burende y Los Pinos.
Podemos afirmar que la extracción de materiales de los ríos se incrementó con la ‘’Política de desarrollo’’ de las construcciones en los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer. Desde ese entonces se abandonó el hábito de extraer materiales de la cantera seca usada durante la dictadura de Trujillo. El motivo es que se ahorran costos al extraer materiales de los ríos que ir a las colas de las presas. A ellos les viene mejor un río y utilizar los equipos mecánicos, donde encuentran los agregados lavados. Molerlos y triturarlos en el lecho del río, no lejano a la ciudad para no abultar sus ganancias, y estos ser vendidos a los grandes constructores. Hay colas de presa en Hatillo donde el Ministerio de Medio Ambiente ha dado los permisos de lugar, pero ellos (los grandes granceros) alegan mayores costos de producción y ante la mirada permisiva e indiferente han seguido violando la Ley 64-00.
Extracción de materiales Río Yuna
La explotación inmisericorde de los ríos es la causa de los cambios de los meandros o trayectos históricos de estos. Además del ensanchamiento de los cauces de los ríos e inclusive han sido perforados los lechos a profundidades que permiten el afloramiento de la capa freática en estos. La causa es que el agua deja de correr, se infiltra y evapora. Podemos afirmar que se convierten en caudales de tormentas, el agua no se retiene y va directa y rápido al mar. Ya tenemos varios puntos críticos por estas causas, Los Pedregones, Los Platanitos y Brisa del Yuna.
Río Juma
La extracción de materiales es lo que provoca que nos quedamos sin agua, y se puede explicar de la manera mas sencilla, cada vez que se le saca la arena a un río se acaba con la diversidad biológica de este, una biodiversidad que es endémica, exclusiva de la isla Española en muchos casos. Pero con ello se acaba también con las especies de peces y crustáceos (jaiba y camarones).
Desaparecen, además, bosques de las riberas de los ríos tanto en la cuenca alta, mediana y baja, solo basta una ojeada desde las Lomas de Blanco hasta Caribe, El Verde, o La Ensenada de Rincón de Yuboa, el Afluente de Monene, las riberas del Río Maimón desde la altura de Piedra Blanca, las grandes extracciones de Jayaquico, Jatubey y Jayaco, amen de las riberas del Río Juma. Si observamos los húmedales de Bonaito, Maimón podemos decir que todos han sido modificados y violados, interrumpiendo la fauna y la flora que hacen vida en ellos.
Y que decir de los arroyos, quebradas, norias y manantiales que sirven o servían como tributarios al sistema de abastecimiento tanto de animales como de personas en sus alrededores.
En esta época recién pasada de sequía, la cuenca hidrográfica del Yuna que es de 5,600 kilómetros cuadrados; pero al encontrarse en una zona del país más favorecida con las precipitaciones, arrastra un caudal más o menos equiparable. Se vieron casos insólitos o nunca antes vistos en la margen derecha de este, pues los ríos Maimón (y sus afluentes La Leonora y Los Plátanos), Yuboa, Sonador, Juma, Masipedro, Jima, La Piedra, Pontón, Yamí y Verde casi se secan por completo como ocurrió con el Jatubey, Jayaco, Burende y Los Pinos.

