Bonao es la ciudad de los ríos y balnearios más bello del país
Por Ruddy Dotel



Cuantas bellezas tiene nuestro valle de Bonao, es un regalo de la naturaleza, con sus ríos, montañas y paisajes que brinda a todos los moradores y los turistas que visitan a esta provincia. Su riqueza no tiene comparación con ningún otros lugar de la geografía nacional Y el Caribe, además esta pintoresca zona se encuentra en el quinto lugar en relación a su hermosos ecosistemas.
Es como un sueño del edén las hileras de aguas cristalinas que bajan de nuestras montañas, bañando nuestras tierras benditas, pródigas y fértil, habitadas por hombres y mujeres honestos y trabajadores. Nuestro Bonao con sus balnearios el Cameyón, Fula, Masipedro, Los Quemados, Los Mangos, Río Dulce, El Badén de Masipedro y decenas de playas de aguas dulce más, nos presenta como el mejor lugar para recrearse sanamente.
Hablar de verdor de nuestras montañas, los ríos y manantiales que adornan a Monseñor Nouel, hay que enumerar sus fuentes de agua más importantes, tales como Yuna, Masipedro, Blanco, Yuboa, Maimón, Juma, Jima, Tireo, Arroyo Dulce, entre otros. A pesar que nuestro medio ambiente es maltratado por la minera Falcondo Xstrata Níquel, los bosques y nuestros ríos viven con la contaminación, la cual con su lluvia ácida ha golpeado también la fauna y la flora y la vida de los seres humanos y de los animales de la región.
La parada de la minera extranjera por varios meses, ha beneficiado al medio ambiente, los ríos, las montañas, bosques, y los animales y los seres humanos viven ahora respirando un aire puro, sin contaminación, las hojas de las plantas no tienen una capa negra, los frutos nos tienen gusanos, los habitantes de los alrededores de la planta del procesamiento mineral, no tienen problema de la piel y respiratorio, pero esta situación es hasta principio del año 2011, cuando reinicia las operaciones de explotación en las montañas de Bonao y La Vega.
Con todos esos problemas, aquí se vive en disfrute de aguas frías de balnearios, montañas y paisajes que nos invitan a darnos un chapuzón en nuestros bellos y encantadores charcos de aguas dulces, y también si queremos alejarnos del bullicio pueblerino, caminamos hacia las montañas, y allí nos encontramos con la paz y tranquilidad que nos regalan la vegetación y el cantar de las aves.



Cuantas bellezas tiene nuestro valle de Bonao, es un regalo de la naturaleza, con sus ríos, montañas y paisajes que brinda a todos los moradores y los turistas que visitan a esta provincia. Su riqueza no tiene comparación con ningún otros lugar de la geografía nacional Y el Caribe, además esta pintoresca zona se encuentra en el quinto lugar en relación a su hermosos ecosistemas.
Es como un sueño del edén las hileras de aguas cristalinas que bajan de nuestras montañas, bañando nuestras tierras benditas, pródigas y fértil, habitadas por hombres y mujeres honestos y trabajadores. Nuestro Bonao con sus balnearios el Cameyón, Fula, Masipedro, Los Quemados, Los Mangos, Río Dulce, El Badén de Masipedro y decenas de playas de aguas dulce más, nos presenta como el mejor lugar para recrearse sanamente.
Hablar de verdor de nuestras montañas, los ríos y manantiales que adornan a Monseñor Nouel, hay que enumerar sus fuentes de agua más importantes, tales como Yuna, Masipedro, Blanco, Yuboa, Maimón, Juma, Jima, Tireo, Arroyo Dulce, entre otros. A pesar que nuestro medio ambiente es maltratado por la minera Falcondo Xstrata Níquel, los bosques y nuestros ríos viven con la contaminación, la cual con su lluvia ácida ha golpeado también la fauna y la flora y la vida de los seres humanos y de los animales de la región.
La parada de la minera extranjera por varios meses, ha beneficiado al medio ambiente, los ríos, las montañas, bosques, y los animales y los seres humanos viven ahora respirando un aire puro, sin contaminación, las hojas de las plantas no tienen una capa negra, los frutos nos tienen gusanos, los habitantes de los alrededores de la planta del procesamiento mineral, no tienen problema de la piel y respiratorio, pero esta situación es hasta principio del año 2011, cuando reinicia las operaciones de explotación en las montañas de Bonao y La Vega.
Con todos esos problemas, aquí se vive en disfrute de aguas frías de balnearios, montañas y paisajes que nos invitan a darnos un chapuzón en nuestros bellos y encantadores charcos de aguas dulces, y también si queremos alejarnos del bullicio pueblerino, caminamos hacia las montañas, y allí nos encontramos con la paz y tranquilidad que nos regalan la vegetación y el cantar de las aves.

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