El legado del maestro Bidó
Cándido Bidó fue un ejemplo de determinación, esfuerzo, entrega y lucha por lo que consideraba su pasión: el arte.
Cuando un pueblo cree, conoce y se siente orgulloso de su historia y su cultura sus dirigentes pueden apostar a tener una sociedad más consciente y responsable. El Estado e instituciones privadas también deben poner su “granito de arena” para impulsar el desarrollo de la nación e implementar estrategias educativos que potencialicen el talento de su gente.
A sabiendas de esto, en 1989 abrió sus puertas la Fundación Falcondo, una entidad sin fines de lucro que tiene como objetivo respaldar y preservar los valores culturales de la República Dominicana mediante programas orientados a impulsar el progreso de manera integral de los dominicanos, y así poder fortalecer las comunidades menos favorecidas del país.
Uno de sus aportes ha sido la construcción, equipamiento y funcionamiento de la Plaza de la Cultura de Bonao, un proyecto artístico-cultural cuya iniciativa tuvo en manos del artista plástico criollo Cándido Bidó.
Éste, motivado por la pasión que le despertaba el arte, buscó apoyo de Falcondo para emprender su sueño, que en la actualidad es toda una realidad que proporciona conocimientos, oportunidades y herramientas necesarias para que cientos de niños y niñas soñadores de la comunidad (como en sus días lo fue Bidó) puedan crecer, conocer y potencializar sus destrezas mediante el arte.
Honor a quien honor merece.
Hace poco más de un año, el Maestro partió a mejor vida, pero su legado artístico y personal ha quedado como ejemplo a seguir. Es por esto que Stephen B. Flewelling, presidente de Falcondo y Arelis M. Rodríguez, directora ejecutiva, como un tributo, no solo al artista, sino al también hijo, padre, esposo, amigo y gran ciudadano de la sociedad dominicana Cándido Bidó, le dedicaron el Informe Anual 2010 de la Fundación Falcondo.
“Su entusiasmo era contagioso. Soñaba con poner el arte y la cultura al alcance de la comunidad de Bonao, específicamente de la juventud bonaense, fomentando la enseñanza de las artes plásticas y la actividad creadora; quería dotar a su pueblo de educación, entretenimiento y trabajo en el área artística en respuesta a las necesidades de desarrollo social y el progreso colectivo de la provincia”, expresa Arelis Rodríguez en el prólogo del Informe presentado a finales del año pasado.
“El MaestroAzul” recibió el soporte de la fundación debido al entusiasmo contagioso con el que hablaba de un proyecto que representó una propuesta cargada de auténtica sensibilidad social y disposición de trabajar por los suyos.
“A través de nuestro trabajo junto a Cándido Bidó, pudimos realizar nuestros propios sueños de combatir la violencia en la juventud en riesgo, promoviendo el arte y la cultura como un elemento humanizador. Gracias a su presencia y a su dedicación muchas vidas fueron cambiadas, muchos jóvenes encontraron respuestas trascendentes”, expresa con orgullo Rodríguez, sobre un lider transformador y filántropo que se propuso ser un ente proactivo para el desarrollo cultural y social de Monseñor Nouel.
El grupo “Los tres”
Cándido Bidó, Guillo Pérez y Elsa Núñez son considerados grandes exponentes de la plástica criolla. A pesar de que “compiten” en prestigio, su complicidad y sentimientos de hermandad no se han influenciado por factores externos, ni por sentimientos de envidia ni celos, sino todo lo contrario, entre ellos existió desde sus primeros años en el “mundo del lienzo” gran admiración y respeto: “Nunca existió competencia, ni envidia entre nosotros.
Cada uno respetó el estilo de su compañero. Cada uno admiró los cuadros del otro”, manifiesta Elsa Núñez, al recordar al colega y amigo Bidó, quienes durante la época de estudiantes en Bellas Artes, se autodenominaron el grupo “Los tres”, en homenaje a “Los Cuatro”, Jaime Colson, Clara Ledesma, Gilberto Hernández Ortiz y José Gausachs, quienes eran sus mentores y a quienes admiraban. “Es difícil hablar de un hombre que toda su vida fue la pintura, su sueño”, expresa Guillo Pérez al recordar a Bidó.
El arte y la cultura nacional en crecimiento
La construcción de la Plaza de la Cultura de Bonao se inició en el año 1987 en una escuelita en la calle Sánchez. En el año de 1991 se muda al terreno de lo que fuera el Parque Colón, ubicado en el cuadrilátero de las calles Padre Billini, San Antonio, Mella y San Lorenzo de los Santos.
Allí se encuentra el Museo Cándido Bidó, una sala de exposición permanente de los grandes maestros de la plástica dominicana, como el mismo Bidó, Alonso Cuevas, Elsa Núñez, Guillo Pérez, entre otros. También se exponen las obras de personalidades como Alfredo Sinclair, Manuel Chong Neto y Orlando Vallejo.
Para quienes deseen capacitación técnica y profesional, también se encuentra el Centro de Artes, donde se puede estudiar piano, teatro, pintura, ballet, guitarra y canto.
Deseé que ningún otro niño de mi pueblo natal tuviera que emigrar para poder estudiar arte como lo tuve que hacer varias décadas atrás. He hecho lo imposible para realizar este sueño”.
Cándido Bidó
(20 de mayo de 1936 – 7 de marzo de 2011
Cándido Bidó fue un ejemplo de determinación, esfuerzo, entrega y lucha por lo que consideraba su pasión: el arte.
Cuando un pueblo cree, conoce y se siente orgulloso de su historia y su cultura sus dirigentes pueden apostar a tener una sociedad más consciente y responsable. El Estado e instituciones privadas también deben poner su “granito de arena” para impulsar el desarrollo de la nación e implementar estrategias educativos que potencialicen el talento de su gente.A sabiendas de esto, en 1989 abrió sus puertas la Fundación Falcondo, una entidad sin fines de lucro que tiene como objetivo respaldar y preservar los valores culturales de la República Dominicana mediante programas orientados a impulsar el progreso de manera integral de los dominicanos, y así poder fortalecer las comunidades menos favorecidas del país.
Uno de sus aportes ha sido la construcción, equipamiento y funcionamiento de la Plaza de la Cultura de Bonao, un proyecto artístico-cultural cuya iniciativa tuvo en manos del artista plástico criollo Cándido Bidó.
Éste, motivado por la pasión que le despertaba el arte, buscó apoyo de Falcondo para emprender su sueño, que en la actualidad es toda una realidad que proporciona conocimientos, oportunidades y herramientas necesarias para que cientos de niños y niñas soñadores de la comunidad (como en sus días lo fue Bidó) puedan crecer, conocer y potencializar sus destrezas mediante el arte.
Honor a quien honor merece.
Hace poco más de un año, el Maestro partió a mejor vida, pero su legado artístico y personal ha quedado como ejemplo a seguir. Es por esto que Stephen B. Flewelling, presidente de Falcondo y Arelis M. Rodríguez, directora ejecutiva, como un tributo, no solo al artista, sino al también hijo, padre, esposo, amigo y gran ciudadano de la sociedad dominicana Cándido Bidó, le dedicaron el Informe Anual 2010 de la Fundación Falcondo.
“Su entusiasmo era contagioso. Soñaba con poner el arte y la cultura al alcance de la comunidad de Bonao, específicamente de la juventud bonaense, fomentando la enseñanza de las artes plásticas y la actividad creadora; quería dotar a su pueblo de educación, entretenimiento y trabajo en el área artística en respuesta a las necesidades de desarrollo social y el progreso colectivo de la provincia”, expresa Arelis Rodríguez en el prólogo del Informe presentado a finales del año pasado.
“El MaestroAzul” recibió el soporte de la fundación debido al entusiasmo contagioso con el que hablaba de un proyecto que representó una propuesta cargada de auténtica sensibilidad social y disposición de trabajar por los suyos.
“A través de nuestro trabajo junto a Cándido Bidó, pudimos realizar nuestros propios sueños de combatir la violencia en la juventud en riesgo, promoviendo el arte y la cultura como un elemento humanizador. Gracias a su presencia y a su dedicación muchas vidas fueron cambiadas, muchos jóvenes encontraron respuestas trascendentes”, expresa con orgullo Rodríguez, sobre un lider transformador y filántropo que se propuso ser un ente proactivo para el desarrollo cultural y social de Monseñor Nouel.
El grupo “Los tres”
Cándido Bidó, Guillo Pérez y Elsa Núñez son considerados grandes exponentes de la plástica criolla. A pesar de que “compiten” en prestigio, su complicidad y sentimientos de hermandad no se han influenciado por factores externos, ni por sentimientos de envidia ni celos, sino todo lo contrario, entre ellos existió desde sus primeros años en el “mundo del lienzo” gran admiración y respeto: “Nunca existió competencia, ni envidia entre nosotros.
Cada uno respetó el estilo de su compañero. Cada uno admiró los cuadros del otro”, manifiesta Elsa Núñez, al recordar al colega y amigo Bidó, quienes durante la época de estudiantes en Bellas Artes, se autodenominaron el grupo “Los tres”, en homenaje a “Los Cuatro”, Jaime Colson, Clara Ledesma, Gilberto Hernández Ortiz y José Gausachs, quienes eran sus mentores y a quienes admiraban. “Es difícil hablar de un hombre que toda su vida fue la pintura, su sueño”, expresa Guillo Pérez al recordar a Bidó.
El arte y la cultura nacional en crecimiento
La construcción de la Plaza de la Cultura de Bonao se inició en el año 1987 en una escuelita en la calle Sánchez. En el año de 1991 se muda al terreno de lo que fuera el Parque Colón, ubicado en el cuadrilátero de las calles Padre Billini, San Antonio, Mella y San Lorenzo de los Santos.
Allí se encuentra el Museo Cándido Bidó, una sala de exposición permanente de los grandes maestros de la plástica dominicana, como el mismo Bidó, Alonso Cuevas, Elsa Núñez, Guillo Pérez, entre otros. También se exponen las obras de personalidades como Alfredo Sinclair, Manuel Chong Neto y Orlando Vallejo.
Para quienes deseen capacitación técnica y profesional, también se encuentra el Centro de Artes, donde se puede estudiar piano, teatro, pintura, ballet, guitarra y canto.
Deseé que ningún otro niño de mi pueblo natal tuviera que emigrar para poder estudiar arte como lo tuve que hacer varias décadas atrás. He hecho lo imposible para realizar este sueño”.
Cándido Bidó
(20 de mayo de 1936 – 7 de marzo de 2011

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