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Curso intensivo para volverse “patriota” en pocas horas

Por: Edelvis GARCIA HERRERA
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas, establece en su Artículo 15.1 “que todos los seres humanos tienen derecho a una nacionalidad”, y en el 15.2 se estipula “que a nadie se le privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla”.
¿Y qué es precisamente lo que ha hecho el Tribunal Constitucional? Pues con una sentencia despojar de la nacionalidad a millares de dominicanos, en su mayoría  de origen haitiano,  a sabiendas de que se establecía al momento de nacer,  en el Art. II, de la Constitución “que son dominicanas  todas las personas que nacieren en el territorio de la República, con excepción de los hijos legítimos de los extranjeros residentes en el país en representación diplomática o los que están de tránsito en él”.
(Aclaramos, que si las victimas del atropello  quisieran asumir la nacionalidad haitiana, no podrían,  porque la Constitución de ese país en su Art. 11, dice que “una vez ya se adquiere una distinta(o sea una nacionalidad), no se le otorga la haitiana”.)
El Tribunal Constitucional   viola los acuerdos  hechos  con otras  naciones,  la Constitución y la soberanía; porque en el  Art. 26 de la  Carta Magna se establece, y en referencia a las relaciones internacionales y el derecho internacional, “que La República Dominicana es un Estado miembro de la comunidad internacional, abierto a la cooperación y apegado a las normas del derecho internacional…”
 No obstante,  los trogloditas Rosario Márquez y Pina Toribio, que creen que “se la comieron” ante la Asamblea de la OEA  defendiendo  su  criminal  sentencia,  mas no convencen ni Aniceto T. Mata  ni a Brócolis  Pérez, de una junta de vecinos equis.
 Y acorralados los neonazistas en la OEA, sin diplomacia alguna, apuntaron sus cañones contra los haitianos  de “que son malagradecidos y hostiles”, expresiones  que levantan simpatías en trujillistas y racistas  como Vincho Catillo y López Rodríguez.
Porque aquí, si usted quiere convertirse en “patriota” en pocas horas, sólo tiene que  confundir, despotricar a los haitianos, aprenderse el tema de la invasión de Boyer, embotellarse los crímenes de Cristophe y Dessaline,  odiar  e inspirarse en algunas acciones de Trujillo como la de la matanza del año 37; y de ahí, que  para muchos, el dictador es un “prócer” por sus discursos radicales los cuales   citaban constantemente  a los Trinitarios; pero sabemos que el tirano,  gánster  traidor,  se fue con las filas invasoras yanquis de 1916, combatiendo a los  dominicanos del Este,  y  despojando a los campesinos de  sus tierras para instalar ingenios azucareros gringos.
No ha de extrañarnos entonces  que la sentencia del Tribunal Electoral  tenga sus inspiradores: Trujillo y Hitler;  por lo que nunca será ni patriótica ni duartiana.


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