Por: Edelvis Garcia Herrera

Sólo falta que al Cardenal lo eleven a la categoría de héroe nacional por su defensa a la racista sentencia 168-13, la cual despoja de la nacionalidad a millares de dominicanos, y por apoyar la deportación masiva de haitianos.
¿Es justo que por patrioterismo se quiera afectar a quienes nacieron aquí y entregaron su fuerza de trabajo en las duras labores agrícolas durante décadas?
López Rodríguez, arrogante y carente de sensibilidad, nunca arremeterá contra los emporios ni se irá a las raíces de los males, ni será duro con los tutumpotes.
Recuerdo que en una ocasión se refirió al contrato de la Barrick calificándolo de lesivo, mas no apoyó ni una movilización del pueblo para evitar su instalación; no protestó ante la presencia en la isla Saona de los gringos cuando querían establecer una base militar allí. ¿Y de la cementera en los Haitises, o Miranda hoy?
El Cardenal nunca ha animado al pueblo a protestar contra corrupción, ni ha dado aliento a institución ciudadana alguna que haya sometido a desfalcadores del Estado, ni contra Balaguer en aquellos aciagos días de represión y brutalidad…
El Jamás ha convivido ni ha puesto su corazón en los indigentes, y ser “patriota” es arremeter contra los haitianos y los dominicanos de ese origen, y parece que no lesionan la soberanía los empréstitos que nos endeudan.
Y aunque su mezquindad no le permita reconocerlo, Haití tenía una perspectiva anticolonialista, y gracias a ese país logramos la Restauración, también recibimos un comando de combatientes en la guerra de abril que defendió este suelo, lo que no hizo ese Cardenal parcializado e injusto, que cita los daños de Haití y no los de España durante sus trescientos años que exterminó la raza indígena.
El Cardenal López Rodríguez sacaliña la asistencia en los hospitales de los haitianos, y se suma a los que han mencionado veinte mil veces las ayudas cuando el terremoto, pero no cita ni siquiera el aporte de la mano de obra haitiana; y agrega que fue de Haití que nos independizamos, cierto, pero omite la guerra restauradora que fue contra la “madre patria”…!Oleee! ¡Qué “analista” más justo!
Aquí se muestra un esquema trujillista en el manejo de las relaciones con Haití en donde una franja de dominicanos actúa con arrogancia y sacaliñadera en su actitud; forma alejada por completo del cristianismo verdadero y bíblico que reza: “lo que haga tu mano derecha no lo sepa tu izquierda”.
Si este país asistió a Haití en sus dolorosos momentos fue a favor de su gente, no por Martelly ni por su cúpula de tigueres. Se ve feo enrostrar las mismas pendejadas.
Imitemos el ejemplo de Cuba y a Venezuela. Cuba ha asistido a Haití mucho antes del terremoto con una eficiente labor fitosanitaria en los hospitales, con cientos de médicos, y medicinas; ha otorgado millares de beca en su prestigiosa Universidad, y sus patriotas derramaron su sangre por la libertad de muchos pueblos africanos, asiáticos, latinoamericanos. Venezuela, que es otro ejemplo de solidaridad: miles viviendas para los pobres en diferentes latitudes, incluyendo en nuestro país; precios preferenciales del petróleo, becas; y esos países extienden la mano con humildad, sin arrogancia movidos sólo por el un profundo amor, algo que los agiganta día tras día, y otros se empequeñecen…
¿Quiénes exhiben mejor cristianismo: Fidel, Chávez o el Cardenal?

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