Por: Antonio Taveras Mejía
Honrosas condiciones humanas e intelectuales
caracterizaban el eximio profesor Marino García. El aeda y conspicuo maestro de
múltiples generaciones fue mi profesor por excelencia. Le conocí cuando a penas
yo tenía 14 años y él estaba en el apogeo de su carrera magisterial.
El digno profesor tenía unas características muy particulares,
disfrutaba lo que hacía y su inclinación por la literatura era algo
excepcional, intrínseco y de vocación. Amaba el campo con fascinación y
constantemente hacía excursiones con los estudiantes para que estos conocieran
algunas de nuestras peculiares características naturales y vernáculas.
En Bonao ha muerto un gran ser humano. En su mundo
filosófico y literario el profesor Marino García era una eminencia. Tenía un
excepcional amor por la poesía y las bellas letras. Los pueblos, a veces, no
saben apreciar lo que tienen y les dan importancia a otras cosas. De este
destacado profesor se podían aprender una multiplicidad de conocimientos
diferentes.
El amor a su pueblo le hizo mantenerse aquí toda su vida
y aportar en este lugar, de una u otra manera, sus vastos conocimientos. Creo
que con este tipo de servidores públicos en la nación dominicana nunca se ha
hecho justicia social verdadera, mucho menos con seres como él que era un
apasionado con el “maravilloso mundo del saber” como decía Alberto Einstein.
Este eminente esteta en el arte de la literatura no pudo
publicar su vasta producción literaria por la falta de valoración e incentivos
que existen en esta región devastada por la corrección y la visión pobre que
existe aquí sobre el valor que tienen en si misma la educación y la cultura en
la vida de un pueblo para fines de convertirlo en un atractivo para un mundo
que vive ansioso por conocer idiosincrasias diferente y modos de pensar
autóctonos.
Pienso que como compensación a su extensa labor
magisterial en esta provincia una calle de Bonao debe llevar el nombre del
profesor Marino García una escuela o cualquier otro monumento de importancia.
Una de mis obras literaria está dedicada a él en sus dos
ediciones y lo hice en vida como fiel testimonio y agradecimiento a su vasto
servicio prestado a la comunidad nouelense, y el destacado liróforo valoro y
disfruto tal dedicación, la cual fue hecha con gran afecto y gratitud. en este
articulo propongo que la escuela que se construye en la actualidad en la calle
Los Santos sector El Fundo lleve su nombre para que se perpetúe como impronta
honorable su estela y para que conozcan más tarde otras culturas que aquí
existió prácticamente un erudito que a
través de sus obras legadas puede enseñar mucho a la humanidad.
Su amplia producción literaria debe ser estudiada y
rescatada por que imprimió estética, sabiduría y profundidad a sus obras. Es mi
opinión que en este medio debemos aprender a valorar nuestra gloria porque con
ello honramos, realmente, lo que merece honra y así podremos transformar el
actual derrotero de nuestra devastada sociedad. “Honrar honra”. Su obra
literaria Crepúsculo habla mucho de
su cultura amplia y de su inigualable sensibilidad como poeta.
Este libro de versos
delicados, publicado allá en la década de los años 70 y de contenido profundo
debía reproducirse por una editora estatal por la familia eminente profesor, o
por una institución de servicios comunitario con el fin de que las generaciones
presente conozcan su enjundiosa y particular manera de ver la existencia lo
cual hizo de manera poética. Su obra no debe pasar desapercibida.

0 comentarios:
Publicar un comentario