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Sangre y dolor versus los rebuses por la justicia

Por Edelvis GH

A mi amigo Juan Amadís.

Todas las religiones son conservadoras, siendo uno de sus roles el demantener las estructuras económicas, políticas y sociales inalterables, alejadas de cualquier cambio brusco.De ahí que nunca se sumarana las luchas antiesclavistas, obreriles, o anticapitalista, o en contra de dictaduras; sino que en muchos casos se aliaban a éstas, siempre buscando el adormecimiento de las masas a través del temor, la sumisión y la mansedumbre para garantizarles a las clases dominantes el poder.

Ahora bien, es justo aclarar que en el caso de la Iglesia católica, ésta ha tenido en su seno un brazo social que ha sintonizado con los sentimientos y las demandas de los pueblos. Sacerdotes rebeldes que rompen las reglas, se les zafan a esa poderosa institución y se lanzan a la lucha a favor de los oprimidos, e inclusive participando en movimientos radicales como las guerrillas en las que se vio involucrado Camilo Torres, en Colombia, en los sesentas; o en las luchas por la independencia de la patria mexicana, en el caso de Miguel Hidalgo y José María Morelos.

Y si nos remontamos a la época colonial, ella nos trae al padre Las Casas, o al mismo Fray Antón de Montesinos, que con su célebre discurso del domingo de Adviento del 1511, arremetió contra quienes esclavizaban y dejaban morir por el hambre y las enfermedades a nuestros indígenas.

Fue también el catolicismo que parió una corriente revolucionaria llamada Teología de la Liberación, la cual propugnaba por unir el Evangelio con el fusil. Lógicamente que esa ideología tuvo fuertes enfrentamientos con la cúpula eclesial.

Por eso, Estados Unidos, para evitar la propagación de esa nueva corriente radical con matices socialistas, inundó a América Latina de sectas evangélicas, las cuales prometían una mejor vida en el Cielo, y que criticaban toda mezcla de lo divino con los vientos revolucionarios.

En las últimas década los curas se han expresado a través de los movimientos sociales y ambientales: defendiendo a los inmigrantes en los bateyes y en las zonas fronterizas, mejorando la calidad de vida de los más pobres con la construcción de casas; en las luchas en contra de las mineras multinacionales; también con su amor hacia las niñas huérfanas y los ancianos, alojados en diferentes albergues.

Obsérvese algo: no me estoy refiriendo a la Iglesia de la Inquisición, ni a la Iglesia de las hogueras sancochando “impíos”; ni a su sangrienta historia de las Cruzadas con un papado asesino; tampoco a la Iglesia represiva contra judíos y moros; me refiero a sus pedófilos; no: a donde quiero llegar, mis amigos, es que por primera vez tenemos un Papa latinoamericano, y que llama a los sacerdotes a “hacer líos por la justicia”, rompiendo así el viejo molde conservador.

Y sería mezquino no reconocerlo, o absurdo, que ahora, en medio de las luchas ambientales,desatar conflictos entre religiones; pues ya estamos jartos (en buen dominicano) de los rebuses entre los cristianos coptos e islámicos, o entre los chiitas y sunitas, o griegos ortodoxos que se pelean por fanatismo, no por la justicia.

Es pues un buen momento para apoyar y alentar a los sacerdotes que, sustentado por el Papa Francisco, toman las calles para hacer “líos”, pero a favor de la justicia.

¡Enhorabuena!

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