La ADIA por medio de su vocero, el ingeniero César Matos, señaló en el documento suministrado a la prensa que al momento en que las autoridades norteamericanas pusieron restricciones a las importaciones dominicanas, no se han producido pérdidas económicas importantes a la economía, a no ser de que se trate de compromisos futuros que se puedan cancelar en lo referente a las exportaciones de frutas y vegetales. Sin embargo, serán los productores locales los que afrontarán los mayores retos económicos ya que recibirán el impacto directo por la cancelación de los pedidos reservados a futuro.
El ingeniero Matos señaló que en todas las instancias hay responsables directos por el ingreso de la Mosca del Mediterráneo. “Todo capitán que guía una nave es responsable por haberla llevado a buen puerto o por haber permitido su naufragio. Ese capitán es el Ministro de Agricultura”.
Agregó que a los oídos del ministro llega oportunamente toda la información sensible, como son los casos de la introducción de potenciales amenazas externas para la agricultura y la ganadería del país; para eso existe el Servicio de Cuarentena Vegetal y Animal. “Lo que pasa es que los oídos de un Ministro tienen que estar prestos para escuchar, acatar e implementar las recomendaciones técnicas”, expuso.
Mientas, César Matos señaló que los profesionales agropecuarios competentes para brindar servicios y la debida vigilancia fitosanitaria a los importadores y exportadores de productos agropecuarios, en los puertos, aeropuertos y puntos fronterizos a menudo son manipulados y desautorizados al momento de tomar decisiones claves e implementar los protocolos establecidos para mantener el país libre de amenazas externas.
Explicó que “la cuarentena animal y vegetal es un servicio que no puede estar por debajo de ninguna otra autoridad, ni aduanal, ni migratoria, ni política, porque al violentar su autonomía se vulneran los protocolos de seguridad, y se expone a los daños todo un país, en especial su economía. Este tipo de inconveniente ha sido la causa de que reputados profesionales hayan abandonado la carrera e incluso el país, porque no se respeta el ejercicio de sus funciones.
Amplió el presidente de los ingenieros agrónomos, César Matos, que a todo esto se agrega el estado de pobreza y calamidad con que se desempañan los profesionales agropecuarios en sus funciones de investigación, capacitación y extensión en la República Dominicana. Fuente El Nuevo Diario

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