En su relato "A Common Struggle" ("Una lucha
común"), Patrick, el benjamín del senador Ted Kennedy, revela la realidad
del mito de "Camelot", una idealización de los dos años y medio de la
presidencia de John F. Kennedy ("JFK") que ha envuelto durante años a
su familia, pero que lentamente deja paso a una imagen más humana.
El propio Patrick, que sufre trastorno bipolar, tuvo que
librar una encarnizada batalla contra el alcohol y los analgésicos.
"Espero que contando mi historia y la historia nacional
podamos movernos hacia una nueva perspectiva sobre las enfermedades
mentales", destaca en el vídeo promocional de su libro Patrick, exadicto
al alcohol y líder de un movimiento para cambiar la visión de la sociedad sobre
las enfermedades mentales y las adicciones.
Se trata de la primera vez que un Kennedy aborda los
problemas internos de la prestigiosa familia y denuncia, de manera pública, los
conocidos problemas con el alcohol del senador Ted y su mujer, Joan, cuya afición
por el licor se convirtió durante años en un secreto a voces.
Pocos como los Kennedy han sembrado en sus libros de
fotografías un camposanto tan extenso de héroes nacionales.
En noviembre de 1963, el senador Ted Kennedy tuvo que echar
tierra, primero, sobre el ataúd del presidente John F. Kennedy, asesinado en
Dallas (Texas), y, cinco años más tarde, volvió a agarrar la pala para enterrar
a "Bobby" Kennedy, tiroteado en Los Ángeles cuando estaba a punto de
competir por la Casa Blanca.
Según afirma ahora su hijo, echar tierra sobre los féretros
de sus dos hermanos despertó en Ted Kennedy un trastorno no diagnosticado de
estrés postraumático, que le empujó al alcohol y le hizo protagonista de
desventuras todavía sumergidas en el misterio, como la del puente de la isla
Chappaquiddick.
"Ponía vodka en botellas de agua y ponía oxicodona (un
fármaco contra el dolor) en los botes de aspirina", reconoció durante su
entrevista en CBS el autor del libro, que cumplirá cinco años sobrio el próximo
22 de febrero, coincidiendo con el que sería el 84º cumpleaños de su padre.
Entonces, en el verano de 1969, supuestamente bajo los
efectos del alcohol, el joven senador regresaba de una fiesta junto a su
secretaria, Mary Jo Kopechne, y su vehículo se precipitó a un canal en la isla
de Chappaquiddick, en Massachusetts. Él pudo salir pero su acompañante no y
murió asfixiada.
"Nunca pude hablar de eso. Era rehén del código
familiar de no, no decir nada sobre eso. Cualquier cosa que dijeras era
deslealtad. Era ir en contra del código de la familia", confesó en una
entrevista el pasado domingo en el canal CBS Patrick Kennedy, que comenzó a
beber con 13 años.
El propio Patrick, que sufre trastorno bipolar, tuvo que
librar una encarnizada batalla contra el alcohol y los analgésicos.
Sin embargo, el sobrino de "JFK" transformó sus
adicciones en la fuente de un activismo político por el derecho a la salud
mental y se convirtió en un férreo defensor de una reforma sanitaria para que
los trastornos psíquicos fueran tratados con la misma urgencia que el cáncer o
las enfermedades cardiovasculares.
Su adicción al alcohol y las drogas salió a la luz en 2006,
cuando el entonces congresista por Rhode Island hizo chocar su automóvil a las
tres de la mañana contra una barrera cerca del Capitolio, y pocos días después
fue internado en una clínica de rehabilitación.
"Ponía vodka en botellas de agua y ponía oxicodona (un
fármaco contra el dolor) en los botes de aspirina", reconoció durante su
entrevista en CBS el autor del libro, que cumplirá cinco años sobrio el próximo
22 de febrero, coincidiendo con el que sería el 84º cumpleaños de su padre.
Menos de seis meses después de la muerte de su padre,
conocido como "El león del Senado", Patrick Kennedy decidió abandonar
su escaño en la Cámara Baja en 2010, decisión con la que dejó al Congreso, por
primera vez en medio siglo, sin ningún miembro de esta famosa dinastía
política.
El testigo familiar en el Legislativo lo recogió Joe Kennedy
III, que pasó en 2013 a formar parte de la Cámara Baja en representación del
estado de Massachusetts.
El libro, que salió a la venta este lunes en Estados Unidos,
ha despertado el rechazo de parte de la familia Kennedy, como el hermano mayor
de Patrick, Ted Kennedy Jr., que confesó tener el "corazón roto" por
el "retrato erróneo e injusto" que dibuja el nuevo libro sobre la
dinastía, según dijo en un comunicado.
Con su trasfondo trágico, el libro contribuye al mismo
tiempo a desvanecer y reforzar el mito de la familia Kennedy, envuelto en la
misma medida en un halo de glamour y desgracia, que en esta ocasión aparece
sepultado por una adicción al alcohol guardada durante años bajo el cerrojo del
silencio. Fuente 7Dias.com

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