Las principales potencias mundiales se unieron para rechazar la prueba
de la presunta bomba de hidrógeno realizada por Corea del Norte, la que
provocó un sismo de 5,1 grados en la escala de Richter.
Uno
de los primeros en responder fue el gobierno de los Estados Unidos, que
prometió dar una respuesta apropiada a cualquier “provocación” de
Pyongyang. “Sabemos de actividad sísmica en la península coreana en las
cercanías de una conocida instalación de pruebas nucleares de Corea del
Norte y hemos visto las afirmaciones de Pyongyang de una prueba
nuclear”, dijo el portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa
Blanca, Ned Price.

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