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Los órganos putrefactos

Por EDELVIS García HERRERA
Al grueso de la municipalidad de Bonao le preocupa la entrada de su “ciudad” o aldea, e inclusive, en la agenda de algunos candidatos figura la idea de construir una al estilo Arco del Triunfo parisiense, o que nada tenga que envidiarle a las de Roma, o a Milán; y a decir verdad, pienso que todos esos sueños y aspiraciones tienen validez en el cerebro de nuestra gente; sin embargo, lo vital en un cuerpo no es solamente la cara sino que sus órganos estén saludables, en buen estado.
Porque sería como alguien estéticamente maquillado y que al saber que padece una enfermedad, la descuidamos para atender su apariencia y nada más, entonces cuando quisiéramos actuar, ya sería muy tarde. Y eso precisamente lo comparo con Bonao.
Recorramos sus calles y nos encontraremos con decenas de vertederos improvisados; pensemos el tiempo que tarda un camión en volver a un barrio a recoger los desechos; imaginemos las bacterias, gusanos y enfermedades que produce esa falta de moral y responsabilidad de un Ayuntamiento perverso, que utilizando los medios y lenguas vendidas, quieren desvirtuar la realidad.
Pero que no se excluyan de su responsabilidad a los regidores y a al encargado de planeamiento urbano, el ing. Camilo, pues han sido el soporte, los cómplices de todas las aberraciones que allí se cometen, y además beneficiarios de ese estado de cosas.
Porque no ha habido una voz disidente que se pronuncie como “la voz que clama en el desierto” para denunciar el abandono, la complicidad y la corrupción que ya ha hecho metástasis o se ha reproducido en todo el cuerpo social de esa mal llamada institución.
Y lo peor de todo este panorama es que la gente vea los vertederos, la ineficiencia en la recogida de la basura, la entrega de las aceras a negociantes, la falta de matadero y de mercado público limpio y digno; las aguas cloacales, el ruido, la instalación de envasadoras de combustibles una al lado de la otra y el caos absoluto, como algo ya parte de la cotidianidad; es así una especie de “curados de espanto”.
Me encabrona caminar en esta aldea de Bonao; siempre debo tirarme cientos de veces a las calles en un paseo corto debido a la toma de los espacios públicos por particulares; aquí a cualquiera se le ocurre techar, encerrar, pintar y empedrar a su antojo esas áreas ante la complicidad e indiferencia de ese Ayuntamiento perverso. Ahora bien, ¿es por amor al arte la enajenación del espacio? ¿Fue casualidad que los propietarios comerciantes de la clínica Carolina de Jesús, asaltantes de las aceras cometieran semejante aberración que dan deseos de demolerla? ¿O los del POLIBON con su cerca de tubos? ¿Es casualidad que el Coconut, y que los de las empanadas detrás de la Plaza llenen las aceras de tarros ¿ Y los que venden plástico en la Dr. Columna?
Bonao tiene todos sus árganos enfermos; y hay que sanearlos; y por eso sería un pobre aporte una entrada bonita al tiempo que nuestra gente se enferma y le corren las cloacas por las aceras del frente.

¡Así no es la cosa, caballero! Mejor: flotillas de camiones que pasen tres veces a la semana por nuestros barrios, recuperación de los espacios; eliminación de vertederos y aguas cloacales; educación constante para ir adquiriendo una conciencia creciente sobre la necesidad de mantener un ambiente sano y limpio.

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