La
Conferencia del Episcopado Dominicano expresó este lunes su malestar por el
comportamiento del embajador de los Estados Unidos en el país, James W.
Brewster, y le exigió a las autoridades tomar el “asunto con responsabilidad y
ofrecer una respuesta inmediata que satisfaga los reclamos de la familia
dominicana”.En ese sentido, pidieron que elevar una protesta formal al Gobierno de Estados Unidos acerca de las extralimitaciones de su embajador en tierra dominicana.
A través de un documento, los obispos dijeron que las actuaciones del diplomático desde que llegó al país han provocado una profunda preocupación y malestar, de la cual ellos no son ajenos.
Dijeron
que el accionar del representante diplomático de los Estados Unidos en la
nación viola "tanto la Constitución de la República como la
Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas que rige la diplomacia
internacional actual y que fue ratificada por Estados Unidos y República
Dominicana".
Citaron
como ello, el modelo de familia que afirma Brewster y su esposo están vendiendo
como normal a los niños del país. "El señor Brewster se acerca a nuestra
niñez en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras
actividades juveniles e infantiles exhibiendo al señor Bob Satawake como su
esposo. Esto ha causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen
el derecho a definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una
intromisión de valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus
hijos", señala el comunicado.
Añadieron:
"El embajador y su pareja presentan a los niños un modelo de familia que
es incompatible con el que está contemplado en la Constitución que en su
artículo 55, que dice: «La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio
básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por
vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una
mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla».
Ellos están tratando de confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un
modelo distorsionado de familia, menospreciando, de esta manera, la autoridad
de nuestras leyes".
sin
embargo, aclararon que su posición no es contra Brewster y su esposo, Bob
Satawake, por su condición de homosexuales, las cuales respetan, sino por las
acciones del diplomático en el país.
A
continuación carta íntegra de los obispos
1. Como
pastores de la República Dominicana nos mueve dirigirnos al país la profunda
preocupación y malestar que ha provocado en una parte importante de la
sociedad, y en nosotros también, las actuaciones del Embajador de Estados
Unidos, James Brewster, desde su llegada a nuestra tierra.
2.
Durante los últimos años hemos visto una y otra vez cómo el señor embajador se
ha extralimitado en sus funciones, mostrando poco respeto a los usos y costumbres
de nuestra sociedad, y violando tanto la Constitución de la República como la
Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas que rige la diplomacia
internacional actual y que fue ratificada por Estados Unidos y República
Dominicana.
3. Nos
anima el mismo espíritu que señala el Papa Francisco cuando, refiriéndose a las
amenazas que vive la familia, previene contra las «pseudo-soluciones desde
perspectivas que no son saludables a la familia, sino que provienen claramente
de “colonizaciones ideológicas”». El Señor Brewster se acerca a nuestra niñez
en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras actividades
juveniles e infantiles exhibiendo al Señor Bob Satawake como su esposo. Esto ha
causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen el derecho a
definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una intromisión de
valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus hijos.
4. El
Embajador y su pareja presentan a los niños un modelo de familia que es
incompatible con el que está contemplado en la Constitución que en su artículo
55, que dice: «La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico
para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos
naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de
contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla». Ellos están
tratando de confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un modelo
distorsionado de familia, menospreciando, de esta manera, la autoridad de
nuestras leyes.
5. En su
discurso en la Cámara Americana de Comercio respondió a los que lo critican por
entrometerse en los asuntos internos que, a quien no le guste cómo está
actuando el representante de los Estados Unidos en el país, que devuelva su
visa. Esta respuesta sirve como amenaza a la población dominicana, y, aunque se
desmintiese oficialmente, queda siempre el miedo a expresarse por temor a que
se les quite la visa. Esto lesiona la libertad de expresión en nuestro país.
6. No es
menos preocupante la insinuación de oferta de dinero que hiciera la USAID a los
candidatos políticos que apoyen a los LGBT. Este anuncio se hizo en el marco de
apoyo a la Embajada de Estados Unidos durante el lanzamiento de la Cámara de
Comercio LGBT. Ofrecer dinero para financiar a candidatos que estén dispuestos
a promover su agenda es una violación a la soberanía nacional y a sus leyes
electorales y representa un chantaje grave hacia la política nacional. Además,
aunque se pretenda desmentir, ¿Quién garantiza que, de todos modos, el fondo
constituido no sea erogado aún veladamente?
7. Estas
y muchas otras acciones más han ido creando un clima de malestar e inquietud en
un sector mayoritario del país, pues estamos viendo su intromisión en la
cultura y en los asuntos internos de la nación. Es cada vez más difícil aceptar
esta injerencia del Embajador, pues existe un reglamento para los diplomáticos
en todo el mundo, y está en el artículo 41, párrafo 1 de la Convención de
Viena, que dice: «Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las
personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes
y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en
los asuntos internos de ese Estado».
8.
Hacemos constar que nuestro rechazo no es a la persona del Embajador y su
pareja, ni a su condición de homosexuales, pues los respetamos. Lo que
rechazamos es el abuso de poder en su modo de actuar, que es contrario a sus
competencias como embajador y, como hemos dicho ya, viola las leyes internas
del país y las leyes internacionales de la diplomacia.
9.
Nuestra nación es un Estado soberano que cuenta con sus propias leyes, las
cuales deben ser respetadas por los dominicanos y, con mayor razón, por las
personas extranjeras. La Constitución es clara y tajante respecto a la
soberanía y hacia la inaceptabilidad de una injerencia proveniente del
exterior, pues el artículo 3 de la Carta Magna dice: «La soberanía de la
Nación dominicana, Estado libre e independiente de todo poder extranjero, es
inviolable. Ninguno de los poderes públicos organizados por la presente
Constitución puede realizar o permitir la realización de actos que
constituyan una intervención directa o indirecta en los asuntos internos o
externos de la República Dominicana o una injerencia que atente contra la
personalidad e integridad del Estado y de los atributos que se le reconocen y
consagran en esta Constitución. El principio de la no intervención constituye
una norma invariable de la política internacional dominicana».
10.
Entendemos que este no es un tema trivial, como algunos han pretendido decir,
pues está en juego la soberanía de la nación y sus valores tradicionales. El
Señor Brewster se presenta en la sociedad como una víctima, llamando “odio” a
toda opinión contraria a la suya, pero alardea de tener el apoyo de su Gobierno
para realizar las violaciones sistemáticas de las leyes nacionales e
internacionales.
Fuente El Caribe
La
Conferencia del Episcopado Dominicano expresó este lunes su malestar
por el comportamiento del embajador de los Estados Unidos en el país,
James W. Brewster, y le exigió a las autoridades tomar el “asunto con
responsabilidad y ofrecer una respuesta inmediata que satisfaga los
reclamos de la familia dominicana”.
En ese sentido, pidieron que elevar una protesta formal al Gobierno de Estados Unidos acerca de las extralimitaciones de su embajador en tierra dominicana.
A través de un documento, los obispos dijeron que las actuaciones del diplomático desde que llegó al país han provocado una profunda preocupación y malestar, de la cual ellos no son ajenos.
Dijeron que el accionar del representante diplomático de los Estados Unidos en la nación viola "tanto la Constitución de la República como la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas que rige la diplomacia internacional actual y que fue ratificada por Estados Unidos y República Dominicana".
Citaron como ello, el modelo de familia que afirma Brewster y su esposo están vendiendo como normal a los niños del país. "El señor Brewster se acerca a nuestra niñez en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras actividades juveniles e infantiles exhibiendo al señor Bob Satawake como su esposo. Esto ha causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen el derecho a definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una intromisión de valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus hijos", señala el comunicado.
Añadieron: "El embajador y su pareja presentan a los niños un modelo de familia que es incompatible con el que está contemplado en la Constitución que en su artículo 55, que dice: «La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla». Ellos están tratando de confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un modelo distorsionado de familia, menospreciando, de esta manera, la autoridad de nuestras leyes".
sin embargo, aclararon que su posición no es contra Brewster y su esposo, Bob Satawake, por su condición de homosexuales, las cuales respetan, sino por las acciones del diplomático en el país.
A continuación carta íntegra de los obispos
1. Como pastores de la República Dominicana nos mueve dirigirnos al país la profunda preocupación y malestar que ha provocado en una parte importante de la sociedad, y en nosotros también, las actuaciones del Embajador de Estados Unidos, James Brewster, desde su llegada a nuestra tierra.
2. Durante los últimos años hemos visto una y otra vez cómo el señor embajador se ha extralimitado en sus funciones, mostrando poco respeto a los usos y costumbres de nuestra sociedad, y violando tanto la Constitución de la República como la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas que rige la diplomacia internacional actual y que fue ratificada por Estados Unidos y República Dominicana.
3. Nos anima el mismo espíritu que señala el Papa Francisco cuando, refiriéndose a las amenazas que vive la familia, previene contra las «pseudo-soluciones desde perspectivas que no son saludables a la familia, sino que provienen claramente de “colonizaciones ideológicas”». El Señor Brewster se acerca a nuestra niñez en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras actividades juveniles e infantiles exhibiendo al Señor Bob Satawake como su esposo. Esto ha causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen el derecho a definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una intromisión de valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus hijos.
4. El Embajador y su pareja presentan a los niños un modelo de familia que es incompatible con el que está contemplado en la Constitución que en su artículo 55, que dice: «La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla». Ellos están tratando de confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un modelo distorsionado de familia, menospreciando, de esta manera, la autoridad de nuestras leyes.
5. En su discurso en la Cámara Americana de Comercio respondió a los que lo critican por entrometerse en los asuntos internos que, a quien no le guste cómo está actuando el representante de los Estados Unidos en el país, que devuelva su visa. Esta respuesta sirve como amenaza a la población dominicana, y, aunque se desmintiese oficialmente, queda siempre el miedo a expresarse por temor a que se les quite la visa. Esto lesiona la libertad de expresión en nuestro país.
6. No es menos preocupante la insinuación de oferta de dinero que hiciera la USAID a los candidatos políticos que apoyen a los LGBT. Este anuncio se hizo en el marco de apoyo a la Embajada de Estados Unidos durante el lanzamiento de la Cámara de Comercio LGBT. Ofrecer dinero para financiar a candidatos que estén dispuestos a promover su agenda es una violación a la soberanía nacional y a sus leyes electorales y representa un chantaje grave hacia la política nacional. Además, aunque se pretenda desmentir, ¿Quién garantiza que, de todos modos, el fondo constituido no sea erogado aún veladamente?
7. Estas y muchas otras acciones más han ido creando un clima de malestar e inquietud en un sector mayoritario del país, pues estamos viendo su intromisión en la cultura y en los asuntos internos de la nación. Es cada vez más difícil aceptar esta injerencia del Embajador, pues existe un reglamento para los diplomáticos en todo el mundo, y está en el artículo 41, párrafo 1 de la Convención de Viena, que dice: «Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado».
8. Hacemos constar que nuestro rechazo no es a la persona del Embajador y su pareja, ni a su condición de homosexuales, pues los respetamos. Lo que rechazamos es el abuso de poder en su modo de actuar, que es contrario a sus competencias como embajador y, como hemos dicho ya, viola las leyes internas del país y las leyes internacionales de la diplomacia.
9. Nuestra nación es un Estado soberano que cuenta con sus propias leyes, las cuales deben ser respetadas por los dominicanos y, con mayor razón, por las personas extranjeras. La Constitución es clara y tajante respecto a la soberanía y hacia la inaceptabilidad de una injerencia proveniente del exterior, pues el artículo 3 de la Carta Magna dice: «La soberanía de la Nación dominicana, Estado libre e independiente de todo poder extranjero, es inviolable. Ninguno de los poderes públicos organizados por la presente Constitución puede realizar o permitir la realización de actos que constituyan una intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de la República Dominicana o una injerencia que atente contra la personalidad e integridad del Estado y de los atributos que se le reconocen y consagran en esta Constitución. El principio de la no intervención constituye una norma invariable de la política internacional dominicana».
10. Entendemos que este no es un tema trivial, como algunos han pretendido decir, pues está en juego la soberanía de la nación y sus valores tradicionales. El Señor Brewster se presenta en la sociedad como una víctima, llamando “odio” a toda opinión contraria a la suya, pero alardea de tener el apoyo de su Gobierno para realizar las violaciones sistemáticas de las leyes nacionales e internacionales.
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En ese sentido, pidieron que elevar una protesta formal al Gobierno de Estados Unidos acerca de las extralimitaciones de su embajador en tierra dominicana.
A través de un documento, los obispos dijeron que las actuaciones del diplomático desde que llegó al país han provocado una profunda preocupación y malestar, de la cual ellos no son ajenos.
Dijeron que el accionar del representante diplomático de los Estados Unidos en la nación viola "tanto la Constitución de la República como la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas que rige la diplomacia internacional actual y que fue ratificada por Estados Unidos y República Dominicana".
Citaron como ello, el modelo de familia que afirma Brewster y su esposo están vendiendo como normal a los niños del país. "El señor Brewster se acerca a nuestra niñez en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras actividades juveniles e infantiles exhibiendo al señor Bob Satawake como su esposo. Esto ha causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen el derecho a definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una intromisión de valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus hijos", señala el comunicado.
Añadieron: "El embajador y su pareja presentan a los niños un modelo de familia que es incompatible con el que está contemplado en la Constitución que en su artículo 55, que dice: «La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla». Ellos están tratando de confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un modelo distorsionado de familia, menospreciando, de esta manera, la autoridad de nuestras leyes".
sin embargo, aclararon que su posición no es contra Brewster y su esposo, Bob Satawake, por su condición de homosexuales, las cuales respetan, sino por las acciones del diplomático en el país.
A continuación carta íntegra de los obispos
1. Como pastores de la República Dominicana nos mueve dirigirnos al país la profunda preocupación y malestar que ha provocado en una parte importante de la sociedad, y en nosotros también, las actuaciones del Embajador de Estados Unidos, James Brewster, desde su llegada a nuestra tierra.
2. Durante los últimos años hemos visto una y otra vez cómo el señor embajador se ha extralimitado en sus funciones, mostrando poco respeto a los usos y costumbres de nuestra sociedad, y violando tanto la Constitución de la República como la Convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas que rige la diplomacia internacional actual y que fue ratificada por Estados Unidos y República Dominicana.
3. Nos anima el mismo espíritu que señala el Papa Francisco cuando, refiriéndose a las amenazas que vive la familia, previene contra las «pseudo-soluciones desde perspectivas que no son saludables a la familia, sino que provienen claramente de “colonizaciones ideológicas”». El Señor Brewster se acerca a nuestra niñez en escuelas públicas y privadas, en torneos deportivos y otras actividades juveniles e infantiles exhibiendo al Señor Bob Satawake como su esposo. Esto ha causado un gran malestar en los padres de familia, que tienen el derecho a definir cómo educar a sus hijos, y sienten esta visita como una intromisión de valores contrarios a los que ellos quieren inculcar a sus hijos.
4. El Embajador y su pareja presentan a los niños un modelo de familia que es incompatible con el que está contemplado en la Constitución que en su artículo 55, que dice: «La familia es el fundamento de la sociedad y el espacio básico para el desarrollo integral de las personas. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla». Ellos están tratando de confundir a nuestra juventud y niñez presentándoles un modelo distorsionado de familia, menospreciando, de esta manera, la autoridad de nuestras leyes.
5. En su discurso en la Cámara Americana de Comercio respondió a los que lo critican por entrometerse en los asuntos internos que, a quien no le guste cómo está actuando el representante de los Estados Unidos en el país, que devuelva su visa. Esta respuesta sirve como amenaza a la población dominicana, y, aunque se desmintiese oficialmente, queda siempre el miedo a expresarse por temor a que se les quite la visa. Esto lesiona la libertad de expresión en nuestro país.
6. No es menos preocupante la insinuación de oferta de dinero que hiciera la USAID a los candidatos políticos que apoyen a los LGBT. Este anuncio se hizo en el marco de apoyo a la Embajada de Estados Unidos durante el lanzamiento de la Cámara de Comercio LGBT. Ofrecer dinero para financiar a candidatos que estén dispuestos a promover su agenda es una violación a la soberanía nacional y a sus leyes electorales y representa un chantaje grave hacia la política nacional. Además, aunque se pretenda desmentir, ¿Quién garantiza que, de todos modos, el fondo constituido no sea erogado aún veladamente?
7. Estas y muchas otras acciones más han ido creando un clima de malestar e inquietud en un sector mayoritario del país, pues estamos viendo su intromisión en la cultura y en los asuntos internos de la nación. Es cada vez más difícil aceptar esta injerencia del Embajador, pues existe un reglamento para los diplomáticos en todo el mundo, y está en el artículo 41, párrafo 1 de la Convención de Viena, que dice: «Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado».
8. Hacemos constar que nuestro rechazo no es a la persona del Embajador y su pareja, ni a su condición de homosexuales, pues los respetamos. Lo que rechazamos es el abuso de poder en su modo de actuar, que es contrario a sus competencias como embajador y, como hemos dicho ya, viola las leyes internas del país y las leyes internacionales de la diplomacia.
9. Nuestra nación es un Estado soberano que cuenta con sus propias leyes, las cuales deben ser respetadas por los dominicanos y, con mayor razón, por las personas extranjeras. La Constitución es clara y tajante respecto a la soberanía y hacia la inaceptabilidad de una injerencia proveniente del exterior, pues el artículo 3 de la Carta Magna dice: «La soberanía de la Nación dominicana, Estado libre e independiente de todo poder extranjero, es inviolable. Ninguno de los poderes públicos organizados por la presente Constitución puede realizar o permitir la realización de actos que constituyan una intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de la República Dominicana o una injerencia que atente contra la personalidad e integridad del Estado y de los atributos que se le reconocen y consagran en esta Constitución. El principio de la no intervención constituye una norma invariable de la política internacional dominicana».
10. Entendemos que este no es un tema trivial, como algunos han pretendido decir, pues está en juego la soberanía de la nación y sus valores tradicionales. El Señor Brewster se presenta en la sociedad como una víctima, llamando “odio” a toda opinión contraria a la suya, pero alardea de tener el apoyo de su Gobierno para realizar las violaciones sistemáticas de las leyes nacionales e internacionales.
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