Por Ruddy Dotel
Cada día seres humanos caen en en el consumo de drogas, un inicio sin regreso a la realidad, pues esos jóvenes entran a la puerta del infierno terrenal, ¡SI, ASÍ ES!, la vida de un drogodependiente, transcurre de un problema a otro, su cerebro solo le prende las neuronas para que le suministre su alimento, que lo hace sentirse bien...Las malditas sustancias alucinógenas.
Cuando ya este joven está podrido,
destruido social y moralmente, abatido por la ansiedad, sus parientes más
íntimo, intentan introducirlo en un proceso de rehabilitación, con fines de
limpiarlo y no vuelva a consumir drogas, pero choca el adicto con una
pared de acero, porque los tratamientos de recuperación en más de un 85 %
no lo terminan, por los difíciles que es dejar este vicio. Lo entendido de la
materia afirman que apenas un 10% pueden escaparse del consumo de
estupefacientes.
Quién lea este sencillo comentario, les
exhorto a que nunca intente probar las drogas, si lo hace te convierte en el
ser humano más despreciable del mundo, vivirá sufriendo de la tristeza más
poderosa por la que puede pasar una persona, te golpeará el síndrome de
ansiedad, acompañado de dolores estomacales, dolor en el cuerpo, vómitos,
diarreas, en un ambiente de agonía profunda.
No olvide que eres útil en la sociedad,
que tiene que seguir viviendo una vida sana, sin drogas, pues la felicidad
hermano mio, no está en las sustancias alucinógenas, tu alegría la encuentra en
el compartir y amar a los demás, sin malicias, engaños y traiciones, con
sentimientos sanos, rodeado siempre en un ambiente de amor, compasión y
solidaridad. (11 de junio del 2016).

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