POR RUDDY DOTEL
Quienes
vivieron a finales de la Era de Trujillo conocieron a un hombre que se llamaba
Colón, que andaba con una corona de espinas en la cabeza y comía flores.
También se cumplió su promesa de que iba a morir a las tres de la
tarde en el Santo Cerro de La Vega.
Pero su nombre
era Juan Bautista Colón Baéz, quien nació en Sabana Grande, Puerto Rico el 21
de noviembre del año 1884 y murió el 30 julio de 1965. Se casó con la señora
Regina Columna con quien procreó siete hijos.
Relata Randolfo
Núñez Vargas, que en una oportunidad Colón se tiró al río Yuna, que estaba
bien hondo por el sector de Los Pinitos, y fue arrastrado por más de un
kilómetro, el pueblo de Bonao creía que se había ahogado, pero al otro día
apareció y dijo que fue Dios que le salvó la vida.
"Cuando
iba a una casa decía: Bendito y alabado el santísimo del altar, vestía igual
que Jesucristo, y su vida transcurrió en las actividades comerciales y
religiosas, pues tenía un colmado de provisiones en el lugar donde se
encuentra el edificio Fantino, ubicado en la calle Duarte esquina
Mella".
Anny Colón
Columna hija de este Santo hombre, refiere que Colón era un hombre rico cuando
llegó de Puerto Rico a República Dominicana, pero todos sus muebles e
inmuebles se lo donó a los pobres, al recibir un
llamado de Dios. Siempre andaba por las calles de Bonao y Cotuí
predicando el evangelio con una cruz de madera en el hombro.

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