Por Miguel Guerrero
En la era digital, los periódicos, como los conocemos, irán
desapareciendo hasta morir. Sobrevivirán sólo en aquellos países regidos por
dictadores y tiranos, porque les servirán como instrumentos de adoctrinamiento
y para mantener en la oscuridad a la población. Los periódicos les servirán
para controlar la información, impidiendo el acceso de los ciudadanos al
Internet y a las novedosas formas de comunicación y difusión de noticias que a
diario surgen por efecto de la magia de las redes en la web.
Los periódicos que llegan a los hogares se están poniendo
viejos y morirán, porque dejarán de ser útiles y sus contenidos perderán
actualidad e interés con cada minuto que pase. Un periódico sólo está en
capacidad de renovar su contenido con la edición del día siguiente. En esas
veinticuatro horas ocurren cosas que cambian diametralmente la vida de millones
de personas y la suerte de las economías de países grandes y pequeños, ricos y
pobres. Las nuevas formas de periodismo y difusión de noticias que ocuparán su
lugar, lo que de hecho está ocurriendo, se renuevan cada segundo y en el
vertiginoso mundo de la globalización en que vivimos esa realidad responde a más
necesidades de un mayor y creciente número de personas en todos los confines
del planeta.
El placer de hojear y leer un diario, como hemos venido
haciendo desde pequeño, se convertirá en un lujo, extremadamente caro y escaso.
E igual ocurrirá con los libros, que apenas servirán para llenar espacios y
acumular polvos, razón por la que hace cuatro años vendí los míos por lo que me
dieron. La era digital lo transformará todo, nada ni nadie podrá escapar al fenómeno.
No habrá chequeras, ni facturas, comunicados y memorandos de papel y columnas
como esta. La realidad será virtual, como virtual es todo cuanto nos rodea, a
excepción del amor, sensación capaz de hacernos olvidar la triste desventura de
haber nacido, como creo haber leído. Fuente El Caribe


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