Hubo música, historia y belleza, como era de esperarse de un
país como Brasil. Y entre un alucinante remolino de colores, la ceremonia de
apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro dejó un mensaje de hermandad
y conciencia ecológica en una nación que los necesita más que nunca.
Desde la selva amazónica hasta la “Chica de Ipanema” personificada
por la supermodelo Gisele Bundchen, el espectáculo en el estadio Maracaná recorrió
el amplio espectro de la historia de Brasil, un país tan rico en recursos e
historia como plagado de desigualdad y pobreza.
En el palco de honor, el líder olímpico Thomas Bach
observaba acompañado por el presidente interino Michel Temer, un recordatorio
de la crisis política por la que atraviesa el país y que amenaza con desbancar
a la mandataria Dilma Rousseff. Cerca del estadio, manifestantes chocaron con
la policía durante protestas contra los Juegos. Fuente Periódico El Día

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