Presiones de la embajada de los Estados Unidos en el país
provocaron que no se ejecutara la compra a Brasil de una flotilla de aviones Súper
Tucano en el 2002, debido a que empresas norteamericanas también estaban en el
negocio ofertando aeronaves militares al Estado dominicano.
La llegada de los aviones Súper Tucano, comprados a la compañía
Empresa Brasileña de Aeronavegación, S.A. (Embraer), en el 2008, contuvo las
denominadas ‘trazas’ (vuelos ilegales entre dos puntos específicos) y ya en el 2009
los organismos de inteligencia y lucha contra el narcotráfico, nacionales e
internacionales, determinaron que el transporte de drogas con esa modalidad era
‘cero’.
Las negociaciones para la compra de los aviones Súper Tucano
se iniciaron en el año 2000, en los primeros 100 días del Gobierno de Hipólito
Mejía y el PRD.
Todas las intríngulis de las negociaciones están consignadas
en un expediente judicial, de tipo civil y privado, que cursa en la Suprema Corte
de Justicia, al cual 7dias.com.do tuvo acceso.
El caso está en justicia debido a que la empresa Silverstar
Ventures, LTD, y su presidente, el
empresario José V. López Perrota, han demandado a la compañía Embraer por
incumplimiento del pago de comisiones por sus gestiones ante estamentos del
Estado dominicano para que comprara los aviones Súper Tucano que, aunque las
negociaciones se iniciaron en el 2000 y quedaron ‘engavetadas’ en el 2002,
finalmente se ejecutó en el 2008, bajo términos similares a los negociados
inicialmente.
El expediente, marcado con el número 2014-6173, se encuentra
en estado de fallo en la Suprema Corte. Los abogados actuantes por Silverster
Ventures y López Perrota son Marino Elsevyf y Virgilio Bello Rosa, mientras que
por los demandados, Embraer, actúan los juristas Luis Miguel Pereyra y Ángelo Gómez
Encarnación. La demanda de Silverster Ventures contra Embraer fue rechazada por
sentencia en primera instancia y dada como inadmisible en la Corte de Apelación
pero aceptada en casación por la Suprema Corte de Justicia, que ordenó apertura
a juicio en enero del 2016.
Silverster Ventures demanda un pago de comisiones por RD$961,8
millones aduciendo que aunque la venta de los aviones se registró en el 2008,
ya los ejecutivos de la empresa representante de Embraer en el país habían
hecho todas las diligencias entre el Mando Militar y el Poder Ejecutivo desde
el 2000 y que dejaron el negocio en estado de ejecución en el 2002, ya aprobado
y emitido el contrato de financiamiento y firmada la operación de compra por
las autoridades nacionales, aunque no con la aprobación del Congreso Nacional,
obligatorio para su ejecución real.
La historia del caso
En noviembre del 2000, una vez Silverster Ventures recibiera
el contrato para representar a Embraer en la República Dominicana, sus
ejecutivos establecieron contactos con las autoridades militares dominicanas,
que habían mostrado interés en la adquisición de aviones más modernos para
poder enfrentar las incursiones ilegales de aviones del narcotráfico a
territorio nacional, toda vez que los Pillán y A-37 estaban deteriorados.
Los Estados Unidos habían hecho ofertas de venta de aviones
A-36 en su versión moderna así como helicópteros militares artillados y
preparados para persecución aérea. Había también ofertas de Francia y, en el
interregno entraron los brasileños, que para entonces estaban desarrollando los
Súper Tucano, construidos, probados y puestos al servicio de la Fuerza Aérea de
Brasil en 1999.
Embraer ofertaba en el 2001 la venta de 10 aviones Súper
Tucano EMB 314 y cinco avionetas Emb-202 Ipanema, entrenamientos a pilotos y
mecánicos, repuestos, provisiones y equipos de aeronavegación por un monto de $110
millones de dólares, con financiamiento de bancos de Brasil.
Hubo muchas conjeturas del porque la compra de los Súper
Tucano no se ejecutó en el 2002, como había sido aprobada inicialmente por el
Alto Mando Militar y el Palacio Nacional. La versión más socorrida entre la
alta oficialidad militar del país y comentarios diplomáticos, señala que la
Embajada norteamericana habría presionado seriamente a favor de ofertas de
Estados Unidos para la venta de aeronaves y equipos de fabricación
norteamericana, como radares, lo que incluía la ‘gracia’ de la donación de
helicópteros militares los cuales, sin embargo, debían ser reparados y
optimizados por el Estado dominicano para sus operaciones.
En la ocasión, el Estado dominicano decidió no hacer
negocios ni a Brasil ni con los norteamericanos. Los vuelos del narcotráfico,
sin embargo, aumentaban de manera escandalosa, con gran preocupación tanto para
las autoridades dominicanas como para las de Estados Unidos y Europa, que eran
finalmente los receptores de millares de kilos de cocaína que pasaban por República
Dominicana, donde los carteles del narcotráfico operaba con facilidad, pese a
los golpes que la DNCD y la DEA les ocasionaban con frecuencia.
La situación llegó a un punto en que, por ejemplo, entre el 2002
y el 2008 se producían más de doscientas incursiones anuales, detectadas
oficialmente, de vuelos de avionetas llenas de cocaína que bombardeaban sus
cargas en las costas y territorio firme de la República Dominicana, llegando a
la osadía de hacer aterrizajes en carreteras y caminos, donde los narcos
descargaban los sacos y maletas de droga bajo custodia de elementos fuertemente
armados, emprendiendo las aeronaves
vuelo de regreso a Sudamérica llevando muchas veces grandes cantidades de
dinero, producto de las operaciones ya realizadas, y hasta con viajeros
ilegales.
En el 2008 la situación era tan escandalosa e insostenible y
las presiones de Estados Unidos y Europa tantas, por el auge de las drogas que
les llegaba procedente de República Dominicana, puente de las operaciones de
los carteles, que el Gobierno de Leonel Fernández decidió dar el paso y cerrar
la operación de compra de los Súper Tucano. Las renegociaciones con Embraer se
habían reiniciado en el 2006 y ahora no tenían como intermediario a la empresa
Silverster Ventures.
El Gobierno del presidente Fernández materializó la compra
de los Súper Tucano en base a las negociaciones iniciadas en el Gobierno de Hipólito
Mejía, como forma de “continuidad del Estado”, según dijo entonces a la prensa
el Secretario Administrativo de la Presidencia, Luis Manuel Bonetti, aunque la
compra a Embraer finalmente fue de ocho aviones Súper Tucano EMB 314, por un
monto de US$92 millones, lo que incluía las aeronaves, entrenamientos a pilotos
y mecánicos, piezas y mantenimiento inicial.
Los aviones, por unidad, costaron unos US$9,2 millones, lo
que estaba dentro del rango de precios de esas aeronaves, que según la página
de Embraer era entre $9 y $14 millones de dólares por unidad. El resto del
financiamiento era para los entrenamientos a pilotos y mecánicos, piezas y
mantenimiento inicial durante el primer año.
Del 2002 y al 2016
Esta operación de
Embraer (Empresas Brasileñas de Aeronáutica, S.A.) y el Estado dominicano es
centro hoy de un gran escándalo nacional e internacional por la admisión de la
empresa de que pagó unos US$3,5 millones en sobornos en República Dominicana
para hacer posible la firma y ejecución del contrato, en el 2008.
La Embraer ha sido condenada por la Justicia de Estados
Unidos al pago de $208 millones de dólares al declararse culpable de haber
pagado sobornos millonarios a varios países, que incluyen República Dominicana,
para vender sus aviones.
Por el caso de la alegada recepción de sobornos de la
Embraer para la compra de los Súper Tucano están acusados el exjefe de la
Fuerza Aérea y exsecretario de las Fuerzas Armadas, Pedro Rafael Peña Antonio,
y el excoronel de la Fuerza Aérea, Carlos Piccini Núñez.
Presiones de la Embajada
Fuentes militares confiaron que la misión militar
norteamericana y otros funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en el país
habrían mostrado su molestia por las negociaciones del Gobierno dominicano, en
el 2001 y 2002 para la compra de los aviones a Brasil, lo cual también habrían
hecho entre el 2006 y 2008 cuando se retomó el caso.
La opinión de los expertos militares norteamericanos, citan
las fuentes consultadas por 7dias.com.do, era de República Dominicana tenía más
necesidad de helicópteros que de aviones para la lucha contra las incursiones
ilegales, por aire y mar, del narcotráfico internacional, por la facilidad
operacional de dichas aeronaves.
Para ese entonces, Estados Unidos proponían al Alto Mando
Militar dominicano la donación de 10 helicópteros Seeking, que podrían servir
para los mismos objetivos de vigilancia y acción contra el narcotráfico que los
aviones propuestos por Embraer. A los helicópteros, sin embargo, el Estado
dominicano tendría que invertirles aproximadamente US$1 millón a cada uno para
ponerlos en óptima operación. Dichas donaciones, se explicó, estarían amarradas
a la compra a fabricantes de equipos militares norteamericanos de varios
radares de vigilancia aérea y marítima y otros efectos, lo que ‘completaría’ la
operatividad de las acciones contra los vuelos y transporte marítimos ilegales
de los carteles de la droga.
Asimismo, las fuentes militares y diplomáticas consultadas,
coinciden en señalar que el proyecto tenía como punto de apoyo una intención anunciada del Alto Mando Militar
dominicano de adquirir una flotilla de helicópteros Robinson, Bell y Huges,
bajo financiamiento del Eximbank. Estas negociaciones estaban en un punto muy
avanzado cuando se produjeron los atentados terroristas del 11 de septiembre en
Estados Unidos, situación que provocó un giro drástico de las negociaciones con
equipos militares que desarrollaban los norteamericanos.
La República Dominicana se quedó, entonces, sin los Súper
Tucano que pretendía comprar a Brasil y sin los helicópteros que se ofrecían
donar desde Estados Unidos. En ese momento, entonces, arreciaron las trazas de
vuelos de aviones ilegales cargados de drogas desde las selvas y costas de
Colombia y Venezuela, aunque también en ocasiones de naciones centroamericanas,
como desde Honduras.
En el 2003, poco más de un año después de que el Gobierno de
Mejía engavetara la compra de los Súper Tucano a Brasil, soldados dominicanos
fueron enviados a Irak, que junto a efectivos de España, El Salvador, Nicaragua
y Honduras conformaron la denominada Brigada Multinacional Plus Ultra –y que en
el país se denominó al grupo que fue a la guerra Fuerza de Tarea Quisqueya- llegando
a estar en el escenario unos 600 efectivos, en dos partidas, de 300 y 302
militares. En mayo del 2004 concluyó la misión de los soldados dominicanos en
Irak, lo cual fue motivo de encomio por el gobierno norteamericano.
Fechas claves en las negociaciones
Los episodios y fechas claves en las negociaciones de los Súper Tucano entre
Embraer-Estado dominicano se produjeron entre el 20 de enero del 200, cuando se
iniciaron los contactos a través de la empresa Silverster Ventures, y el 11 de
noviembre del 2008, cuando la negociación fue ejecutada directamente entre el
Gobierno y Embraer.
En el 2016 ha estallado el escándalo de las comisiones
ilegales distribuidos por Embraer en varios países, según confesara la propia
empresa brasileña al negociar con las autoridades judiciales de Estados Unidos,
que como sanción le impusieron multas por $205 millones de dólares.
Algunas fechas claves en las operaciones de la venta de los
Súper Tucano, según establece la empresa Silverster Ventures en el expediente
de su demanda a Embraer son:
El 20 de enero del 2000: Embraer y Silverster Ventures
firman un contrato autorizando a esta última a "realizar todas las
diligencias y gestiones frente a las autoridades del Estado dominicano a través
de la Secretaría de las Fuerzas Armadas, logrando que dichas autoridades le
compren a Embraer, S.A 10 aviones Súper Tucano y cinco avionetas Emb-202
Ipanema, así como provisiones, entrenamientos, repuestos, provisiones y equipos
de aeronavegación;
En noviembre del 2000, Silvertster Ventures gestionó y logró
que la Secretaría de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana le enviara
a la compañía Embraer una invitación para la presentación de sus aviones,
especialmente el Súper Tucano;
En diciembre del 2000, la empresa gestionó y logró que la
Jefatura de la Fuerza Aérea solicitará a Embraer informaciones sobre los
aviones Súper Tucano, costos por unidad, costos operacionales, especificaciones
técnicas, etc.;
El 14 de marzo del 2001, Silverster Ventures asegura que
gestionó y logró que se aprobara el acta mediante la cual el Estado Mayor de la
Fuerza Aérea diera su ‘visto bueno’ y aprobación de la compra de los aviones Súper
Tucano y que la misma fuera remitida a la Secretaría de las Fuerzas Armadas
para fines de conocimiento, discusión y aprobación;
También indica que el 27 de marzo del 2001, gestionó y logró
que la Scretaría de las Fuerzas Armadas remitiera al Presidente de la República
un informe con su consentimiento y aprobación para la compra de la flotilla de
aviones Súper Tucano a la empresa Embraer;
Para el 16 de junio del 2001, la empresa intermediaria dice
que gestionó y logró que la Secretaría de las Fuerzas Armadas solicitara a la
Embraer los contratos comerciales y financieros que fundamentara la compra de
los aviones;
Un mes después, en julio del 2001, Silverster Ventures
asegura que gestionó y logró que se firmara el contrato comercial entre el Estado
dominicano y Embraer, mediante el cual la empresa se compromete a venderle los
aviones al país y este a comprarlos. (Esta venta fue difundida y publicada por
Embraer por diferentes medios de comunicación, no obstante el compromiso de
confidencialidad de la operación, lo que molestó a las autoridades dominicanas
y habría provocado que los norteamericanos arreciaran sus presiones);
Y que en enero del 2002, los intermediarios dicen que
gestionó y logró que se enviara y se recibiera las copias del contrato de
financiamiento a ser firmado entre el Estado dominicano y Embraer.
Luego de todas estas gestiones, el 20 de diciembre del 2002,
Silverster Ventures dice que Embraer
decidió dar por terminado el contrato de gestión de negocios que tenía desde el
2000 y apoyado en este fue que hizo las labores de intermediación para lograr
el negocio de la compra de los Súper Tucano por parte del Estado dominicano.
Después de quedar archivado el expediente y los contratos de
compra de los aviones brasileños, el 11 de noviembre del 2008, Silverster
Ventures radica una demanda contra Embraer debido a que la empresa brasileña no
le había pagado su comisión por las diligencias y gestión que asegura hizo para
la venta de los aviones al Estado dominicano. La empresa apoyó para su demanda
las declaraciones que hiciera el entonces Secretario Administrativo de la
Presidencia, Luis Manuel Bonetti, publicadas en el diario El Nacional el 27 de
agosto del 2007, en que el funcionario "niega que haya irregularidades en
la compra de los aviones a Brasil ya que el contrato fue firmado por el ex
secretario de las Fuerzas Armadas, por lo que se ha hecho es darle continuidad
a este contrato, por ser un asunto de Estado". Fuente 7Dias.Com

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