Miami (EE.UU.), 30 nov (EFE).- La temporada 2016 de
huracanes en el Atlántico, que concluye hoy oficialmente, será recordada por el
devastador ciclón Matthew de categoría 5, el más potente en casi una década,
que dejó a su paso por Haití al menos 573 muertos.
"Matthew ha sido el primer huracán de categoría 5 que
se forma en los últimos nueve años, tras Félix, en el año 2007, y ha batido el
récord como el más potente que se ha desarrollado tan al sur del Atlántico",
dijo a Efe Arlena Moses, del Servicio Nacional Meteorológico estadounidense.
El destructor huracán Matthew pasó sobre la costa oriental
de Cuba, el oeste de República Dominicana, el norte de Colombia, Bahamas, el
sudeste de Estados Unidos y llegó a afectar incluso a Canadá en sus últimos
coletazos.
Pero fue en Haití donde los daños en cientos de vidas
humanas y materiales fueron devastadores: afectó directamente a 1,4 millones de
personas, dejó a unas 800.000 necesitadas de ayuda alimentaria y provocó el
desplazamiento de 175.000, principalmente en los departamentos Sur y Suroeste,
los más castigados.
Matthew descargó su furia sobre los haitianos cuando todavía
se recuperaban en los campamentos provisionales levantados tras el terremoto de
hace seis años, que derribó el 75 % de las construcciones de Puerto Príncipe,
la capital.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos no
ha computado todavía la cifra final de muertes causadas por Matthew, pero se
estima que dejó a su paso hasta 1.600 víctimas fatales, lo que le convertiría
en el ciclón más mortífero desde Stan, en 2005.
En Estados Unidos barrió en octubre pasado la costa noreste
de Florida y tocó tierra en Carolina del Sur con categoría 1, de un máximo de 5,
para causar al menos 46 muertos, además de millonarios daños materiales.
Junto al ciclón Nicole, Matthew batió otro récord, al
registrarse por primera vez dos huracanes de al menos categoría 4 en un mes de
octubre.
Con todo ello, se trató de una temporada ciclónica en la
cuenca atlántica con una "actividad por encima de lo normal", según
la meteoróloga.
Un temporada normal en el Atlántico, que comienza el 1 de
junio y termina el 30 de noviembre, presenta una actividad promedio de entre 11
y 12 tormentas tropicales y 5 huracanes.
Sin embargo, este año se registraron 15 tormentas, 7 de las
cuales se convirtieron en huracanes (Alex, Earl, Gastón, Hermine, Matthew,
Nicole y Otto) y 3 de ellos lo fueron de categoría mayor, 3, 4 y 5 en la escala
de intensidad de Saffir-Simpson.
En su pronóstico anual de abril pasado, los expertos de la
Universidad Estatal de Colorado (CSU) ya habían advertido que la formación de
los huracanes se vería afectada este año por el debilitamiento del fenómeno "El
Niño" en el Pacífico, que inhibe la formación de ciclones en el Atlántico,
aunque no es un factor determinante.
Con "El Niño" aumenta la acción de los vientos
cortantes en las capas superiores del Atlántico, por lo que la actividad ciclónica
tiende a disminuir, como ocurrió en el año 2015.
Esta temporada de huracanes en la cuenca atlántica registra
también otro récord, el del huracán más tardío, Otto, que se formó el pasado día
22 en el suroeste del Caribe, un día después de que lo hiciera en 1969 el ciclón
Martha.
Otto, que causó una veintena de muertos en Costa Rica, Panamá
y Nicaragua, fue el primer huracán de la cuenca atlántica que mantuvo su
categoría ciclónica en su paso al Pacífico desde que lo hiciera Douglas en 1996.
Lo cierto es que las sorpresas meteorológicas se dejaron
sentir muy pronto, con la inusual formación en enero pasado en el noreste del
Atlántico del huracán Alex, aún no iniciada la temporada.
Alex, que azotó las islas portuguesas de las Azores, es el
primer huracán que se forma en un mes de enero en casi ochenta años, en
concreto desde 1938. Fuente EFE

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