Por Carlos Guzmán Abreu
Cuando Mayobanex Vargas llegó a Constanza el 14 de junio de
1959 junto con un grupo de expedicionarios que habían decidido echar abajo la
tiranía de Trujillo solo tenía 23 años. Este intrépido joven traía en su sangre
la fragua de sus ancestros, aquellos pioneros que cien años antes habían
refundado la desaparecida villa de San Antonio del Bonao.
Fue su antepasado Marcelino de Vargas Tavares, natural de
Sabana Iglesia, quien junto a Silverio del Rosario y Ramón García compraron en
1822, al albor de la ocupación haitiana, derechos de tierra en el denominado
Paraje del Yuna, en Bonao. A este trío se le unió en 1836 José Columna
Pichardo, quien pagó 50 pesos por sus derechos.
Desde entonces, la descendencia de estos cuatro genearcas
constituye la piedra angular de la rancia sociedad de la Villa de las
Hortensias.
Mayobanex Vargas nació el 21 de febrero de 1936 y fue el
segundo de ocho hermanos. Era hijo del conocido munícipe Juan de Jesús
(Negrito) Vargas Mateo (1906-1996), quien había casado con su prima Isabel
María Vargas Jáquez (1914-1978), proveniente del mismo tronco por vía paterna y
descendiente de una familia mocana que llegó a Bonao a comienzos del siglo XX.
Sus abuelos paternos fueron Santiago de Vargas Almonte
(1871-1950) y María Escálida Mateo (n. circa 1876). Esta pareja celebró su
unión en Bonao el 19 de marzo de 1896. Por la vía materna era nieto de
Marcelino Antonio de Vargas García (1893-1961) y Eufemia Elelcida Jáquez Abreu
(n. Moca, 1892). Estos abuelos celebraron su matrimonio en Bonao el 16 de
febrero de 1914.
La siguiente generación de antepasados de Mayobanex Vargas
la constituyen, por vía paterna, el matrimonio formado por Marcelino de Vargas
Tavares (Papá Sinino) y Ana Almonte Espinal, naturales de Sabana Iglesia,
quienes casaron en San José de las Matas el 5 de noviembre de 1856. Por la
línea de su madre lo fueron Ramón Imán de Vargas Almonte (1860-1913) y Amalia
de Jesús García de Peña (1869), quienes se unieron en matrimonio el 13 de
agosto de 1891 en Bonao. A su vez, Marcelino de Vargas era hijo de Ramón de
Vargas y María Tavares, en tanto que Ana Almonte, (n. San José de Las Matas, 23
de mayo de 1838) era hija de Alejandro Almonte y Ramona Espinal. El tatarabuelo
Alejandro Almonte fue hijo natural de Victoria Almonte y la tatarabuela Ramona
Espinal fue hija legítima de Manuel Espinal y Francisca Pérez, quienes casaron
en San José de Las Matas en 1832. Esta ascendencia serrana pone de manifiesto
la extensión que en la región del Cibao tuvieron los apellidos materos.
La estirpe de Mayobanex Vargas remonta por ambas líneas a
los fundadores del Bonao moderno ya mencionados, quienes forjaron a fuerza de
trabajo tesonero la identidad de San Antonio del Bonao, combatiendo las más
diversas batallas, apuntalando la Restauración de la patria, promoviendo la
educación y el comercio, repudiando la injerencia extranjera, resistiendo al
oprobio de la dictadura y legando generaciones de munícipes y ciudadanos que
han descollado a través de la historia del municipio.
Mayobanex dejó descendencia con las señoras María Ambrosina
Vargas Suárez, hija de Juan Vargas y Julia Suárez, y Kenia Batista.
Este héroe nacional llevó el sudor tesonero de sus
antepasados hasta convertirlo en heroísmo, legándonos con su ejemplo
revolucionario el prístino ejemplo de su compromiso en favor de todos los
dominicanos.
Con su partida el pasado 17 de diciembre, el país perdió un
prohombre, pero ganó sin dudas un referente moral.
Instituto Dominicano de Genealogía

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