SANTO DOMINGO.- La observación del presidente dominicano,
Danilo Medina, al nuevo Código Penal debido a la penalización del aborto en
todos los supuestos, abrió de nuevo el debate sobre este tema en el país, que
registra uno de los mayores índices de muerte de mujeres relacionadas con el
embarazo y el parto en la región.
La decisión adoptada este lunes por Medina es igual a la que
tomó en 2014 cuando el Congreso Nacional (bicameral), controlado por el
gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aprobó un texto similar
que penalizaba el aborto.
En una carta enviada ayer al Congreso Nacional, el
presidente pidió a los legisladores que reconsideren el tema y aprueben que
este se realice en determinadas circunstancias.
Esos supuestos se refieren a que la madre pueda abortar
cuando el embarazo sea producto de violación, rapto, estupro o incesto, que su
interrupción se realice dentro de las primeras 12 semanas de gestación, y
siempre y cuando el hecho haya sido denunciado o se compruebe que la víctima
fue imposibilitada de hacerlo.
También, cuando una malformación congénita del feto, previa
certificación médica, demuestre que la vida del concebido se considere
inviable; además, cuando se agoten todos los medios "científicos y técnicos"
disponibles para salvar ambas vidas, "hasta donde sea posible".
La decisión de Medina, calificada de "valiente" por
organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, ha provocado un aluvión
de reacciones, a favor y en contra, poniendo de manifiesto la división que
genera este tema en el país.
El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos (CNDH), Manuel María Mercedes, saludó hoy el veto presidencial que, a
su juicio, "envía un claro mensaje al Congreso Nacional de que debe
reconsiderar su posición frente al tema del aborto y acoger las sugerencias del
presidente Medina".
En declaraciones a Efe, Mercedes lamentó que mujeres sigan
muriendo en el país por los abortos clandestinos, las cuales se podrían evitar
si existiera una ley que los regule.
Asimismo, pidió al Senado no repetir el mismo trámite de 2014
cuando las observaciones de Medina no pasaron por la Cámara de Diputados, lo
que provocó que la ley fuera declarada inconstitucional por el Tribunal
Constitucional, devolviendo la pieza al Senado, que la semana pasada volvió a
penalizar el aborto.
La ley, que lleva años en el Congreso Nacional, deberá volver
al Senado, que decidirá si acoge o no las observaciones de Medina.
La vicepresidenta dominicana, Margarita Cedeño, señaló en un
artículo publicado hoy en el periódico Listín Diario, que "es evidente"
que el tema del aborto "merece ser llevado a la mesa del debate, donde
todos los sectores nacionales puedan ser escuchados, de manera tal que la
decisión final sea el resultado del análisis profundo de la realidad social que
vive el país".
En ese sentido, dijo que si el debate continúa, el Poder
Ejecutivo "debe considerar someter tan importante decisión a la voluntad
popular" tal y como lo establece el artículo 210 de la Constitución que
contempla las consultas populares.
Representantes de las iglesias, por su lado, reprocharon la
iniciativa del gobernante e, incluso, el presidente del Consejo Dominicano de
Unidad Evangélica (Codue), Fidel Lorenzo, llamó "abortista" a Medina.
"Creo que, sin dudas, tenemos un presidente abortista
en Palacio, este insiste en que se viole la Constitución", escribió Lorenzo
en Twitter.
Mientras que el coordinador de la Pastoral Juvenil, el
sacerdote Luis Rosario, dijo hoy lamentar la postura de Medina, y señaló que "de
este Gobierno se puede esperar cualquier cosa en materia de respeto a la vida y
en relación al matrimonio y la familia".
Por su lado, Sergia Galván, de la Colectiva Mujer y Salud,
destacó la decisión del presidente Medina de vetar el código penal, "atendiendo
a la salud, la dignidad, los derechos y la integridad de las mujeres".
"Obligar a una mujer a llevar a término un embarazo
forzado producto del crimen de violación es cruel, inhumano y de desprecio a
las mujeres", añadió.
La República Dominicana es uno de los países de la región
con mayores índices de muerte de mujeres relacionadas con el embarazo, parto y
puerperio, con 106 decesos por cada 100,000 nacimientos, mientras que el
promedio de la región es de 77, según datos del informe de seguimiento de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio. EFE

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