Los investigadores del Center for Information
Technology Policy de la Universidad de Princeton que hace poco más de un mes
revelaron que algunas de las webs más importantes del mundo graban lo que se
hace en ellas, han publicado una segunda entrega de su serie sobre extracciones
de información personal.
Esta vez ponen el acento sobre el preocupante
aprovechamiento de una vulnerabilidad conocida de los administradores de
contraseñas integrados en navegadores.
Esta es, según sus afirmaciones, la primera
investigación en demostrar que los gestores de inicio de sesión están siendo
explotados por rastreadores web de terceros con el propósito de mejorar sus
seguimientos recuperando y filtrando identificadores de usuarios sin que ellos
se den cuenta.
Las averiguaciones de estos expertos deben
advertirnos sobre la posibilidad de que compañías de publicidad y análisis
pueden estar extrayendo secretamente los nombres de usuario de los navegadores
empleando para ellos campos de inicio de sesión ocultos, relacionando a los
usuarios no autentificados que visitan un portal con sus cuentas en ese lugar
indicó el sitio web Genbeta
La vulnerabilidad de estos administradores de
credenciales tiene al menos un lustro, existiendo artículos y comentarios en
foroshablando sobre ella desde 2012, cuando esencialmente preocupaba la
posibilidad de una extracción de contraseñas en ataques XSS, pasando por alto
el problema de privacidad subyacente.
Porque de los 50.000 sitios analizados por los
investigadores de Princeton, ninguno robaba contraseñas mediante este método,
pero sí extraen direcciones de correo electrónico para construir
identificaciones de seguimiento con las que rastrear a sus usuarios.
El método que siguen resulta sencillo. Partiendo de
la base de que un usuario ha rellenado un formulario de inicio de sesión de una
web y ha pedido al navegador que guarde los datos, en otras páginas de esa
misma web un script de seguimiento de terceros incrusta un formulario de inicio
de sesión invisible que se completa automáticamente por el gestor del navegador.
Con el dato del usuario, un apodo o una dirección de corre electrónico, se crea
un hash que se puede vincular con él.
Cabe destacar que esto solamente sucede dentro de un
dominio concreto con las credenciales guardadas para ese dominio concreto, por
lo que no es posible acceder a las credenciales guardadas de otros sitios web.
“La eliminación de cookies, el uso del modo de
navegación privada o el cambio de dispositivos no impedirá el seguimiento” y,
además, “se puede utilizar para conectar las piezas de un perfil en línea
dispersas por diferentes navegadores, dispositivos y aplicaciones móviles”,
aseguran los investigadores.
Cualquiera puede comprobar la vulnerabilidad,
introduciendo y haciendo recordar al navegador credenciales falsas, a través de
esta página de demostracióncreada por los especialistas en privacidad del
Center for Information Technology Policy de la Universidad de Princeton.
Gracias a la página de pruebas hemos podido comprobar
cómo Chrome, Firefox, Edge y Opera parecen ser vulnerables a este tipo de
extracción de informaciónmediante formulario oculto. Sin embargo, cabe señalar
que los dos navegadores basados en Chromium, Chrome y Opera, únicamente brindan
al rastreador web el dato de la contraseña si se realiza algún clic en la página.
De momento, los Investigadoras
solamente han detectado esta práctica en dos
servicios encontrados en 1.110 sitios de la lista del millón de sitios webs más
importantes según Alexa.


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