Por
AFP
La
Haya, Holanda. Una vaca se dio a la fuga cuando iba al matadero y huyó a un
bosque en Holanda en el que lleva un mes refugiada, lo que desencadenó una ola
de solidaridad entre los holandeses, que decidieron salvarla.
La
historia de este bovino de piel rojiza conmovió a todo el país, que se lanzó a
las redes sociales para mostrar su apoyo, y un partido político inició una
campaña de financiación participativa.
Miles
de holandeses decidieron reunir fondos para ofrecerle a la vaca Hermien una
jubilación dorada en un refugio que acoge al ganado que se acerca al final de
su vida, en lugar de acabar en las estanterías de un supermercado.
“Debió
de vivir un momento de estrés y de miedo al ver el camión que iba al matadero. Desde
entonces no hemos logrado atraparla”, explicó a la AFP el veterinario Edo
Hamersma.
Hermien
escapó con otra vaca a la que volvieron a capturar rápidamente cuando iniciaban
su huida por el este de Holanda. Hermien, ya sola, visitó discretamente por las
noches los establos vecinos en busca de alimento.
En
Twitter surgieron etiquetas como #YosoyHermien, #GoHermien, #Mekoe (literalmente
“yo vaca”, en referencia al #MeToo) para salvar al “heroico” bovino, de tres años
y medio.
La
familia real también le dio su apoyo: “Debemos salvar a la vaca Hermien”, “comprémosla
juntos para regalarle la libertad”, tuiteó Pieter van Vollenhoven, yerno de la
anterior reina, Beatriz.
El
movimiento de solidaridad permitió reunir casi 50.000 euros (unos 62.300 dólares),
suficiente para comprar la vaca a su criador para que esta pueda seguir
paseando por los prados y disfrutar de sus últimos días, según el diario
popular AD.
Pero
para eso hay que capturarla.
“No
puedo acercarme a ella y dispararle para dormirla. Está muy estresada y
temerosa, podría asustarse y atravesar la ruta”, advirtió el veterinario, quien
ya socorrió a dos terneras en ese mismo eje.
“Hay
que dejarla tranquila, esperar que llegue el buen tiempo y la salida del ganado
al campo. Entonces debería acercarse a sus pares por sí misma”, añadió Edo
Hamersma.


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