Un
sondeo realizado entre distintos grupos de usuarios en cuatro países descubrió una
inquietante falta de equilibrio entre la vida real y la virtual, dependiente de
la pantalla del móvil.
El
teléfono inteligente fue inventado básicamente para facilitar la comunicación
entre personas más allá de dialogar por medio de la voz, algo que ya permitía
la telefonía fija. Sin embargo, muchos opinaban desde el principio que esta
variedad de servicios adicionales solo complicaría la vida cotidiana.
Esta
idea ha sido confirmada con un estudio sociológico elaborado a finales del año
pasado por la compañía Motorola y la psicóloga de la Universidad de Harvard (EE.UU.)
Nancy Etcoff. La investigadora publicará un informe detallado sobre los sondeos
que llevaron a cabo, pero de momento adelantó un breve resumen de las
principales revelaciones que Motorola publicó en su blog el 21 de febrero.
Casi
la tercera parte (un 33%) de todos los encuestados priorizaron su teléfono
inteligente frente a la opción de dedicar ese mismo tiempo a su pareja, seres
queridos, amigos o las personas que cuidan y con quienes en principio quisieran
pasar tiempo.
Los
problemas relacionados con los móviles son más intensos en los adolescentes: un
53% de aquellos que pertenecen a la generación Z considera a su dispositivo “su
mejor amigo”.
La
profesora Etcoff sugiere buscar un equilibrio ante el preocupante resultado. Advierte
que si se prefiere al teléfono inteligente, eso se convertirá en una costumbre
que perjudicará al usuario y a sus seres queridos.
Indica
el portal ActualidadRT.com que el propio sondeo demostró que los
usuarios quisieran balancear la vida real, en medio de los seres queridos, con
la virtual, en la pantalla del móvil. Un 60% de los participantes destacaron la
importancia de tener una vida aparte de sus dispositivos.
Para
llegar a estas conclusiones, Motorola encuestó por teléfono a 4.418 usuarios de
edades comprendidas entre 16 y 65 años en EE.UU., Brasil, Francia y la India.


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