Quienes
hayan cometido abusos domésticos no podrán poseer armas de fuego en Nueva York,
según la nueva legislación promulgada ayer por el gobernador Andrew Cuomo.
Nueva
York ya había fijado anteriormente una serie de restricciones que impiden
poseer armas a personas que han salido de la cárcel condenadas por delitos
graves.
La
nueva norma extiende esos crímenes a los abusos domésticos. Y si la persona ya
posee un arma, perderá la licencia y tendrá que devolver las que tiene si es
condenada por violencia en el hogar.
“En
una época en la que la violencia con armas de fuego continúa atormentando sin
descanso las comunidades del país mientras el gobierno federal se niega a
actuar, Nueva York debe liderar las acciones para acabar con esta epidemia de
una vez por todas”, dice Cuomo en un comunicado oficial, citado por EFE.
Además,
el estado extendió de tres a diez días el período de espera para que las
autoridades federales revisen los antecedentes de las personas interesadas en
comprar un arma de fuego.


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