Cándida Acosta
Santo Domingo
Maritza es una asalariada del sector privado que
cobra cada quincena. Se ha puesto a pensar en la cantidad de alimentos que
compra en tiendas y supermercados que luego terminan en la basura. Como ella,
hay millones de personas en el mundo, incluyendo dueños de restaurantes que
cada noche tiran al bote cientos de kilos de comida preparada y no consumida,
que pudiera ser aprovechada por personas necesitadas.
Esto ocurre en muchos países del mundo, incluyendo en
naciones medianamente pobres como República Dominicana. El desperdicio de
comida es un tema de política pública que puede ser aprovechado por las
familias y la sociedad. Según datos de la Organización de Naciones Unidas para
la Agricultura y la Alimentación (FAO), hay en el mundo 800 millones de
personas que luchan por obtener comida. En República Dominicana aún hay un
porcentaje importante de personas en condiciones de pobreza, desempleados, o
con el nivel de ingresos muy limitado que se acuestan sin cenar.
La mejora de las condiciones de pobreza es un tema de
gobiernos y organismos multilaterales en todo el mundo. En Europa, existe una
aplicación que permite comprar comida sobrante en los restaurantes de España y
varias ciudades europeas. En Estados Unidos también ocurre en establecimientos
de comida, donde los empleados se reparten el sobrante del día. En República
Dominicana, todavía no hay negocios dedicados a recolectar los sobrantes de
restaurantes para revenderlos más baratos que el precio que originalmente tenían,
como tampoco los ponen en un exhibidor externo para que quien los necesite se
los lleve, como ocurre en otras naciones, especialmente en Arabia.
Uno de los graves problemas en República Dominicana
tiene que ver con la conservación y el manejo adecuado de los alimentos luego
de cocidos, por una inadecuada refrigeración, que tiene que ser parte de una
adecuada política de servicios públicos como la electricidad ininterrumpida,
como una forma de contrarrestar el desperdicio de comida.
Según reportes, la FAO el desperdicio de comida en América
Latina podría alimentar a 300 millones de personas. Mientras, 36 millones de
personas podrían cubrir sus necesidades calóricas con los alimentos pérdidas de
desperdicios a nivel de venta directa a consumidores. Solo en América Latina,
se pierden hasta 127 millones de toneladas de alimentos al año, señala el
organismo de Naciones Unidas.
El problema, le significa una pérdida de más de US$940,
000 millones anuales a la economía mundial, pese a que el punto 12.3 de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) plantea reducir la mitad del
desperdicio de alimentos por persona a nivel global entre los comercios y los
consumidores, y reducir la pérdida de alimentos en las cadenas de producción y
abastecimiento hasta el 2030.
Los ODS plantean alcanzar el Hambre Cero, y de ahí la
importancia de reducir el desperdicio de alimentos, independientemente de los
avances alcanzados en varias regiones del mundo, debido a que el hambre extrema
y la desnutrición siguen siendo grandes obstáculos para el desarrollo de muchos
países.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
estima que 795 millones de personas sufrían de desnutrición crónica en 2014y
que más de 90 millones de niños menores de cinco años tienen un peso peligrosamente
bajo y una de cada cuatro personas pasa hambre en África.
“Los Objetivos de Desarrollo Sostenible buscan
terminar con todas las formas de hambre y desnutrición para 2030 y velar por el
acceso de todas las personas, en especial los niños, a una alimentación
suficiente y nutritiva durante todo el año. Esta tarea implica promover prácticas
agrícolas sostenibles a través del apoyo a los pequeños agricultores y el
acceso igualitario a la tierra, la tecnología y los mercados. Además, se
requiere el fomento de la cooperación internacional para asegurar la inversión
en la infraestructura y la tecnología necesaria para mejorar la productividad
agrícola”, indica el PNUD en su portal.
El Estándar de Contabilidad y Reporte para la Pérdida
y el Desperdicio de Alimentos (Estándar FLW, en inglés) facilita a gobiernos y los negocios medir y reportar
cuánta comida es desperdiciada.
EN CIFRAS (DATOS DE LA PNUD)
795 millones
Una de cada nueve personas en el mundo está desnutrida;
eso es 795 millones de personas
67%
Asia es el continente con más personas que padecen
hambre, dos tercios del total
1 de cada 4
Una cuarta parte de los niños sufren retraso en el
crecimiento. En algunos países en desarrollo, esta cifra llega a uno de cada
tres
40%
La agricultura es el mayor empleador del mundo y
proporciona medios de subsistencia al 40% de la población mundial
150 millones
Si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a
recursos que los hombres, la cantidad de personas con hambre en el mundo podría
reducirse en 150 millones
75%
Desde la década de 1900, alrededor del 75% de la
diversidad de cultivos se ha perdido en los campos de los agricultores. Fuente Listin
Diario

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