México, México. Los altos índices de violencia e
impunidad hacen de México uno de los países más peligrosos para ejercer el
periodismo, lo que lleva a algunos profesionales a guardar silencio, según
varios testimonios recabados por la AFP.
Además, los esfuerzos gubernamentales para proteger a
los periodistas que han sido amenazados o han tenido que cambiar de lugar de
residencia “han sido insuficientes”, denunció Balbina Flores, representante en
México de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF).
El hecho de que cuatro periodistas que estaban bajo
el gubernamental Mecanismo de Protección de Periodistas “hayan sido asesinados
es un indicio de eso”, apuntó Flores.
La organización de defensa de la libertad de prensa
Artículo 19 denunció en su informe 2018 que el 99% de los casos de los más de 100
periodistas asesinados en México desde 2000 continúan impunes.
La ONG califica a México como uno de los países más
peligrosos para ejercer el periodismo, y el más riesgoso en América Latina.
En lo que va del gobierno del presidente izquierdista
Andrés Manuel López Obrador, que asumió el 1 de diciembre pasado, han sido
asesinados cuatro periodistas, tres de ellos en 2019, de acuerdo con el
recuento de RSF.
A continuación, las reflexiones de algunos
periodistas que trabajan todos los días en zonas de alto riesgo, formuladas con
motivo del Día Mundial de la Libertad de Prensa y la segunda edición del Premio
Breach-Valdez de Periodismo y Derechos Humanos, que entregaron este viernes en
Ciudad de México la ONU y la AFP.
– “Los periodistas están siendo cazados” –
Marcela Turati, reportera de 45 años de la revista
Proceso e integrante del equipo de siete periodistas galardonados con el Premio
Breach-Valdez por su trabajo “A dónde van los desaparecidos: El país de las 2.000
fosas”:
“Se está haciendo más sórdido y peligroso hacer este
trabajo. Es mucho trabajo mal reconocido, mal pagado y es un trabajo muy
valiente”.
“Siento que los dueños de los medios no han tomado
nota de que estamos en una crisis, de que hay una situación de emergencia, de
que los periodistas están siendo blanco, están siendo cazados, de que los
periodistas que hacen bien su trabajo están en riesgo; no capacitan a su
personal, no hacen cambios, no mejoran los salarios, no compran seguros… Son
muy pocos los medios que han hecho algo sustantivo para proteger a su gente”.
– Naturalización
de la violencia –
Hérika Martínez Prado, fotógrafa, reportera y camarógrafa
de 36 años, asentada en Ciudad Juárez, Chihuahua:
“Un riesgo que yo veo es que cuando vivimos en una
ciudad violenta como ésta no nos damos cuenta del riesgo de alguna forma, no
deberíamos de hacerlo pero lo naturalizamos. Entonces tenemos que estar bien
pendientes de las medidas de seguridad”.
“Es un ambiente muy tenso. Es cobertura constante del
dolor. Por ejemplo, las víctimas de feminicidio que fueron encontradas en el
Valle de Juárez, son casos que yo llevé desde que desaparecieron (las chicas) y
de pronto ir sabiendo que fueron encontrados sus restos, que ni siquiera fueron
encontrados los restos completos, que en algunos casos solo encontraron 10 cm
del cráneo (…) sí ha habido algunos casos en los que te quiebras”.
– “No hay fórmula
para mantenerse con vida” –
Andrés Villareal, periodista de 47 años de la revista
Ríodoce, Culiacán, Sinaloa:
“Ser periodista en todo México o en una buena parte
de México representa un peligro muy alto, quizás hay zonas de México como en
Culiacán en el que el riesgo es mucho mayor y la muestra clara por supuesto es
el asesinato de nuestro compañero Javier Valdez (en 2017), que a pesar de su
resonancia nacional e internacional igualmente lo asesinaron”.
“Lo que hemos optado por hacer es replegarnos, ser
mucho más cautos en la cobertura para tratar de disminuir, aminorar esos
riesgos que sabemos que siempre están latentes. No hay una fórmula para poder
mantenerse con vida”.
“Una franja de silencio que se va haciendo cada vez más
amplia porque es demasiado riesgoso contar muchas de las cosas”.
– “Enojo” –
Francisco Robles, fotógrafo de Acapulco, de 37 años,
trabaja en el puerto de Acapulco, Guerrero:
“Aquí se da una violencia muy de terror. Aquí observamos
cuerpos mutilados, cuerpos desollados, cosas que en otros estados del país pues
no se ven. Uno pues sabe que en cualquier momento te puede pasar cualquier cosa”.
“En algunas ocasiones me falta el sueño, tardo en
conciliar el sueño. El estrés me ha dejado problemas con la familia. Hay un
enojo, por cualquier cosa nos molestamos”. Fuente AFP

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