Por Prof. Juana Peña
Así como el viento huracanado inquieta a los animales, los políticos defraudan a los votantes, con su “amabilidad” de época de la cosecha y de poca duración cuan estrella fugaz.
Sepultadas en el olvido se quedan las promesas, y las respuestas a sus quejas en un sobre vacío.
Y los políticos, sentados en su trono, seleccionan a las visitas.
El mundo de los ganadores cambia de ritmo; ya la conquista no es un reto, sino el disfrute del manjar, y por tanto regocijo sufren de amnesia, que es transitoria.
Al transcurrir el tiempo los votantes piensan formar un partido especial, con candidatos similares a los delfines por su gran sensibilidad, honradez probada y colaboración con los demás.
Cada comportamiento de los políticos es un libro con historia, que aunque fabriquen mansiones a costa de los tontos que los eligieron, sus lecciones nunca se olvidan.
ESCRITO 2016


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