
En algunos barrios del mundo abrir la llave es un lujo. En otros, el agua llega con cuentagotas y, en los peores casos, ni siquiera llega. Aunque en los últimos años se han construido acueductos y saneado cañadas, el acceso al agua sigue siendo una deuda pendiente en muchas comunidades de República Dominicana.
Este 22 de marzo, en el marco del Día Mundial del Agua, la reflexión se centra en los avances y desafíos en torno a este recurso vital.
En esta ocasión, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), ha puesto el foco en la preservación de los glaciares, que actúan como reservorios naturales de agua dulce y desempeñan un papel fundamental en el suministro global de agua potable, la agricultura y los ecosistemas.
Pero en República Dominicana la pregunta sigue siendo: ¿se ha avanzado lo suficiente?
Una infraestructura en crisis
En América Latina y el Caribe el deterioro de la infraestructura de agua potable y saneamiento es un problema crítico, con pérdidas que promedian el 40 %. Sin embargo, en República Dominicana, la pérdida del líquido potable asciende a un alarmante 55 %, según Silvia Saravia Matus, oficial de Asuntos Económicos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y encargada de los temas relacionados con recursos hídricos.

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