
La misión multinacional, que vive momentos difíciles tras la muerte de su segundo integrante esta semana, no ha obtenido resultados tangibles frente a la inseguridad en un Haití cada vez más asfixiado por la violencia de las bandas armadas.
La inseguridad no hace más que aumentar en los últimos días en la región metropolitana de la capital haitiana y en algunas ciudades de provincias, a pesar de las acciones de la Policía Nacional y de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS).
Las autoridades continúan prometiendo una seguridad que nunca llega, lo que hace que la población se impaciente esperando un cambio.
Los anuncios abundan en cada discurso, mientras que las concretas apenas se hacen sentir en un capital que está al menos acciones en un 85% bajo el control de bandas armadas.
Las autoridades prefieren trasladar la sede de sus instituciones a espacios que aún no están bajo el control directo de las bandas o hospedarse en hoteles situados en las alturas de la capital.
¿Es ineficaz el MSS?
Presente en el terreno desde junio del año pasado, la fuerza
multinacional no ha podido hacerse sentir, a pesar de que su personal
alcanza unos mil soldados y policías.
Sobre el terreno, las bandas se fortalecen y ganan poder a pesar de las operaciones de la Policía Nacional de Haití (PNH) y de las fuerzas de seguridad extranjeras, la mayoría kenianas.
Las bandas circulan de zona en zona, incluso, organizan festividades al aire libre, y también se muestran en directo todas las noches en la red social TikTok.

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