Por Edelvis García
Herrera
Nueve de agosto
del 2011. Diez y pico de la mañana. Teresa Machado y yo abordamos un legendario camión, ingeniosamente
convertido en guagua, desde el campamento Julio A. Mella, en el Caimito, con
destino a la Habana.
Derretidos por
aquel sopor tremendo del estío y el vehículo de fabricación rusa del 55, observábamos
el bello paisaje y los pueblitos que íbamos dejando atrás. Y hablábamos de diferentes tópicos (¡hasta de
política!)… Lógicamente que siempre enmarcados en el respeto hacia los lideres de la Revolución;
aunque sí de decían: “¡Qué cosa má grande, caballero!” “Eto tá duro, pero va a cambiar...Seguurooo”
Un hombre de
negro, con gafas y un maletín, al parecer escuchaba mis consideraciones sobre
el régimen y algunos aspectos que podían mejorarse. Tal vez “me pasé de
contento” porque Teresa, la
encantadora doctora en ortopedia, quien había recientemente llegado desde Pakistán
y Haití, tras concluir su labor de voluntaria; y que volvía para también
cumplir como regidora honorífica en un Ayuntamiento, trató de explicarme, un poco molesta, por qué estaba limitada la libertad de prensa
en la Isla.
Hoy, en pleno
junio del 2015, recuerdo a la también regidora Teresa Machado, e hice un contraste con el caso de Bonao en donde observamos cómo centenares de candidatos contaminan
visualmente la “ciudad”; montones de basura, tuberías rotas desperdiciando
agua; perros realengos propagando enfermedades; todo en medio de un Ayuntamiento incapaz que ni siquiera ha dado
una explicación convincente sobre los contenedores y los camiones del cabildo, de todos nosotros… ¿o acaso están siendo
usados para dar servicios particulares a
la Barrick Gold, tal como se ha
denunciado?
La situación de
carencia de vehículos y zafacones, más la falta de educación ha desmejorado el aspecto urbanístico de
Bonao, y nos imaginamos a “Salud”
Pública con su descacharrizacion al ver caer centenares de enfermos y muertos.
Con este descuido
generalizado, en vez de enfrentar los
males del municipio, el síndico Marte, los farsantes e irresponsables
regidores, y “Planeamiento” Urbano, a la cabeza del arquitecto Camilo, han
permitido todas las aberraciones y vagabunderías en ese cabildo como por ejemplo la instalación de varias estaciones de
combustibles una al lado de la otra, a sabiendas de que Industria y Comercio establece
un mínimo de tres mil metros. Súmeles que nos han robado los espacios públicos
para caminar y recrearnos.
Gobernación y “Salud” Pública tampoco quedan libres
de culpa por el empeoramiento de todo. Ni el senador Félix Nova y los diputados;
enarboladores del más aberrante populismo. Funcionarios indolentes
que han permitido que las cloacas de Villa Liberación sean depositadas en
el rio Yuna, del que se abastece la gente humilde y que al enfermarse no
reciben atención adecuada, ni consiguen una ambulancia para transportarse en
caso que sea necesario. Pero el colmo del atraso y del arribismo es que prefieren comprar ambulancias con los
cuartos del Estado y ganar adeptos en vez de ponerlas a disposición de los
hospitales…
¿Por qué Ahora
evoco de nuevo a Cuba, la Isla Fascinante
de Bosch? Bueno, por Teresa y el hombre de gafas negras, que al desmontarse éste
de la “guagua” la encantadora regidora me contó que siendo él un doctor en Historia,
para ir al Congreso (sí, porque era
diputado) usaba el transporte público, al igual que muchos funcionarios; y que no tenía un carro, y mucho menos lujoso; no
poseía arma de fuego, ni viáticos ni exoneraciones;
ni barrilitos, ni cofrecitos, ni guardaespaldas, ¡ni lambones, carajo!

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