Por
Edelvis GH
Siendo
fieles a sus líderes Trujillo y
Balaguer, los patrioteros han estado, de sistemáticamente envenenándole la mente al pueblo dominicano en contra de los
hermanos haitianos; y creyéndose
españoles, o de una “raza
superior” por ser católicos, hispanohablantes, y menos prietos que los
vecinos del occidente de la Isla. La ridiculez es tan extrema que ven pecaminoso que se hable aquí sobre atabales, cofradías, o vudú ; o mencionar a Lemba,
o a Diego de Ocampo, líderes negros símbolos de resistencia y de coraje por la
libertad de su raza; pues los “blanquitos” prefieren el Halloween, los baby
sitters, Thanks givings days; pero ¡ayyyy
de aquél que se le ocurra destacar a L`Ouverture, o a Petión!
Pero
los artistas del rencor deben entender que
no somos mejores ni peores que los haitianos; simplemente ellos
arrastraron patrones culturales más arraigados desde las tierras ardientes de Dahomey,
Nigeria, Senegal; mas eso no significa que nuestra herencia sea
predominantemente española, o indígena, ¡pues no! Nuestra identidad es una mezcla, y la presencia negra es imposible de ocultar,
algo que se manifiesta en nosotros de diversas formas; quieran o no los
chupamedias.
Esos
peregrinos del odio, reaccionarios y conservadores hasta el tuétano, confunden a las masas, al tratar de dibujar a
un Duarte enemigo de los haitianos, algo totalmente falso, pues el
prócer tenía una visión anticolonialista; en contra de toda dominación
extranjera. Leamos: “Si después del año
1844 me pronuncié contra el Protectorado francés- dice Duarte-; si luego de
veinte años de ausencia he vuelto espontáneamente a protestar con las armas en
las manos contra la anexión a España llevada a cabo a despecho del voto
nacional por la superchería del bando traidor, no es de esperarme que yo deje
de protestar, y conmigo todo buen dominicano, la cual protestaré siempre, no
sólo contra la anexión de mi patria a Estados Unidos, sino contra cualquier
otra potencia de la Tierra.
Observemos
lo subrayado y se desprende la idea central. Y para demostrar que en Duarte no
existía odio contra el pueblo haitiano ni mucho menos la mezquindad, rescatamos
otro de sus pensamientos: “Yo admiro al pueblo haitiano, desde el
momento en que, reconociendo las páginas de la historia, lo encuentro luchando
contra poderes excesivamente superiores, y veo como los vence y sale de su
triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le
reconozco dos virtudes eminentes: el amor a la libertad y el valor…”
Y
cuando me refiero a la dignidad, el
investigador serio sabe que finalizadas las guerras por la Independencia, las
vidas, las propiedades de los ciudadanos haitianos legalmente adquiridas, les fueron respetadas, y de igual forma
quienes decidieran naturalizarse dominicanos se les permitía si juraban
adhesión a la Patria. Aclaramos: en esas guerras no hubo violaciones de
haitianas, ni garrotazos contra infelices ni mucho menos ahorcamiento. Eso era
revolución, no injusticia.
A
mí me sorprende oír a diario a un grupito de bocinitas del nefasto gobierno danilista, llamarse patriotas sólo por su verborrea gacha y coja en contra de Haití; pero nunca en contra de los poderosos; más bien ocultan los daños ocasionados por Francia en el pobre
pedazo de África en el Caribe; victimas como nosotros, de las ambiciones de los
imperios.
Contradictorios
esos patriotas de hojalata y lenguas
vendidas se llamen duartianos
coincidiendo muy bien con quienes endeudan, desfalcan y venden por pedazos el
país; con mafiosos enquistados en el
poder, y que quienes usando todo tipo de
artimañas se han apoderado del aparato judicial irrespetando la separación de
los poderes; en lo que Duarte también pues él estaba consciente que injusticia y la manipulación de las leyes sólo
traen infelicidad y dolor a los pueblos.

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