Por Edelvis
GARCIA HERRERA
Bueno,
todo el esplendor del imperio azteca, quedó sepultado por los templos católicos. Esa civilización,con una
educación avanzada, y que había
construido escuelas, ciudades, plazas ceremoniales, y poseían conocimientos de astronomía,
matemáticas, medicina; con un control absoluto de las enfermedades y
buenas cosechas, a pocos años de la llegada de del conquistador, ya era una
ruina total.
La grandeza azteca fue aniquilada por la
traición de Hernán Cortés, quien, recibido por el emperador Moctezuma de manera
amigable, creyendo que era el dios Quetzalcóatl venido del cielo, terminó
asesinado con una estaca en el ano.
Luego
pensamos en la región de Cholula, la
forma de cómo rodearon el pueblo, nos llena de espanto, pues a traición
realizaron la más horripilante
carnicería humana que se prolongó durante dos días en donde volaban
brazos, orejas, cabezas; y las espadas despedazando cuerpos, y los arcabuces
vomitando fuego en medio de los llantos.
Los
charcos de sangre asemejaban gigantescos pozos, en medio de los cuerpos
despedazados de hombres, mujeres, niños y ancianos, y dejó cerca de seis mil
muertos en nombre de las vírgenes, santos y dioses de los españoles.
Luego
mentalmente viajamos a la República Dominicana, y recordamos,
que pasado los tres años del ascenso de Trujillo al gobierno,se produce la
fundación de un movimiento fascista, ultraderechista llamado la Falange Española,
el cual, además de perseguir y asesinar revolucionarios, apoyaría a Francisco Franco; ycelebraría
con orgullo la Hispanidad, y con
ello el “Descubrimiento”. Entonces, como el tirano dominicano, avergonzado de
las raíces negras, e identificado con la “madre patria” y su gobernante, reforzaría las fiestas el 12 de octubre, en
vez del luto y la resistencia.
Porque
España con la colonización y conquista nos trajo oscurantismo, violencia, saqueos, violencia,
esclavitud, genocidios, violaciones, y sobre todo, un modelo económico obsoleto
debido a que ese país era el más retrasado de Europa.
Sin
embargo,no podemos negar que Trujillo,
unido con la Iglesia, fue vital para
mantener, incubado desde siglos
pasados, los mitos , leyendas, ritos, tradiciones,
así como los nombres de “santos”
“milagrosos”, e inventos como una tal
“virgen” de las Mercedes que se les apareció en una matanza para
favorecer a los conquistadores.
Bueno,
el mismo nombre del asesino Santo
Domingo de Guzmán, de la orden de los
dominicos, es una absurda imposición pues todos quedamos denominados “Perros del Señor”,
o canes del Señor, que es lo que significa dominicano.
Nos
preguntamos: ¿Por qué seguir celebrando si nuestros indígenas fueron sometidos
a duros trabajos en las minas, a crueles maltratos, que hasta perros les arrancaban
los genitales y les sacaban las vísceras? Sí: horribles matanzas, que
barrían con aldeas, ahorcaban y quemaban a sus pobladores, violaban las mujeres; y por eso, angustiados, los
indígenas preferían ahorcarse, tirarse por los despeñaderos; tomar bebidas
abortivas.
Es
en ese panorama, que el mismo el Fray
Antón de Montesinos protestó ante tantas injusticias; luego el padre Las Casas, quien sugirió traer esclavos desde el África para laborar
en la industria azucarera. Estos seres humanos, nuestros hermanos de raza,
comenzaron a sufrir inenarrables torturas con hierros candentes, mutilaciones,
latigazos que iban desde cincuenta hasta cien, o los hervían en guarapo de
caña.
Finalmente,
la celebración del 12 de octubre es un
error histórico que debe ser desterrado,
y aunque el peso del trujillismo y de la Iglesia sea muy fuerte, la Escuela debe
jugar su papel, y entrar en debates con altura y respeto.

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