Por Edelvis García Herrera
En 1961, tras el ajusticiamiento del más terrible
verdugo que ha tenido la nación dominicana (Trujillo), y siendo el Dr. Balaguer
el último presidente títere del régimen, Manolo Tavárez Justo, el líder de la más significativa organización
revolucionaria del siglo XX, fue convocado al Palacio Nacional a los fines de integrarlo al proceso de
“transición” política que se iniciaba, muy especialmente con salida de Ramfis en noviembre del citado año.
Entre las propuestas planteadas, el Dr. Balaguer se refería a la conformación
de una Coalición en la que formarían parte los miembros del 14 de Junio en la
repartición del Estado. Sin embargo, como era de esperarse del gigante Manolo,
él y su comisión respondieron que “no podían pactar con gente de un partido
como el Dominicano, que todavía se olía la sangre de cientos de dominicanos
asesinados”. Y Manolo y su 14 de Junio insistían en la destrujillización de las
Fuerzas Armadas, la nacionalización de las empresas que habían sido propiedad
de Trujillo, y la salida del gobierno del Dr. Balaguer por su complicidad con
la tiranía. No había vuelta floja, ni buscarle la vuelta, ni borrón y cuenta
nueva, ni buscarle un bajadero al asunto. Manolo era radical.
El 14 de Junio insistía en una profunda reforma
agraria, la ampliación de los derechos humanos; la universalización de la
educación, la salud como prioridad, una nueva Constituyente, entre otras
propuestas. En fin, era el programa de la Raza Inmortal.
Manolo y ese robusto liderazgo tenían claro el
horizonte político, y percibían que el gobierno norteamericano quería tener el
dominio en nuestro país, y usar los sectores más cavernarios, atrasados y
entreguistas a su interés.
Fijémonos que Manolo, ni Fidelio Despradel (hoy
aspirante a diputado y que mantiene la misma coherencia), ni Leandro Guzmán,
fueron al Palacio a buscar privilegios o beneficios personales…¡Noooo! Muy por
el contrario, delataron el plan balaguerista, y públicamente denunciaron el
interés de los grupos oligarcas, el imperialismo y del Dr. Balaguer, pues en un
comunicado público dieron a conocer su postura.
¡Waooo, cuánta gallardía y seriedad! ¡Qué contraste
con las reparticiones que se dan hoy tras bastidores, de espalda al pueblo, y
sin ninguna moral!
Por eso me dio mucha pena con Mirian Abreu cuando se
refirió a las alianzas del PRD de ahora
con el perverso peledeismo, mil veces peor que el Consejo de Estado y que el
Triunvirato, y que ella presenta como algo patriótico. Y se refería que el PRD
siempre había pactado aun en los tiempos de Peña Gómez.

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