Por Edelvis García Herrera

Hace unos días, mientras escuchaba un programa local llamado Proceso, sus directores expresaban que el proyecto de los Estados Unidos es conspirar en contra de los gobiernos liberales que no sean de su agrado, y que como consecuencia de eso proviene el descrédito montado hacia Maduro, Evo, Fidel, Correa, Dilma…; entonces bajo esa reflexión, Danilo Medina correría igual “suerte”.
Los
comunicadores apelaban al “espíritu
duartiano” para derrocar las pretensiones
de los “nuevos traidores a la patria”, y desde esa tribuna, determinaban
quiénes son los traidores y quiénes
patriotas, pero en una pobre,
oportunista y miope visión de soberanía
y patriotismo. (¡Gran error!)
Bueno, lo
expuesto en torno a las intenciones del gringo de conspirar y alentar el caos
en los gobiernos que no son de su agrado, nadie debe dudarlo; pero de ahí a
encasillar al PLD en un partido liberal, duartiano, y que esté también en la mira del imperio, es
una falaz mentira, pues los comunicadores de Proceso, Alejandrina Hernández, El
“Príncipe” (no sé si de la tinieblas), Felipe y Arsenio, saben que los gobiernos progresistas no tienen como
objetivo privatizar ni enajenar las propiedades del pueblo; que buscan la
unidad latinoamericana, y el no intervencionismo. Sin embargo, el PLD ha
vendido aeropuertos, autopistas, muelles, playas, y las riquezas minerales; y
ha sido el paladín del neoliberalismo, llevando a la quiebra a centenares de
miles de productores.
Los gobiernos
progresistas, duartianos, apuntan al desarrollo de la institucionalidad, al
respeto y separación de los poderes del Estado; y un duartiano jamás podría asimilar como algo normal las
injusticias, los privilegios, la enajenación del territorio…; mas sabemos que
en nuestro país campea un imperio de
impunidad y de entrega de minas, bosques y ríos a multinacionales y granceras.
(Corroboro con el militante revolucionario de
toda la vida, Fidelio Despradel, cuando
dice que “si no nos sacudimos, pronto
volverán este país un desierto”.)
El peledeismo
es entonces la negación absoluta a las ideas avanzadas, duartianas,
progresistas…; más bien es la síntesis, el caldo extraído de los peores vicios
sociales y políticos, expresado en el secuestro de las instituciones; del poder
omnímodo y el control de la justicia. Un partido de arrogante, lleno de
millonarios; y que no tiene ni puta idea de la unidad latinoamericana de
Bolívar, Chávez, El Che, o Fidel, ni del patriotismo; y de ahí sus
posiciones tergiversadas y bien
acomodadas en ese tema, siendo para
ellos el antihaitianismo la plataforma para emitir sus desorientados discursos
patrioteros, enfocando la inmigración haitiana como único elemento que lesiona
su cacareada soberanía; y lejos de atacar a los opresores, y a quienes desfalcan el Erario público, y endeudan el
país, sólo vierten su veneno en contra
de grupos de inmigrantes oprimidos.
Por eso digo:
Al PLD que no se unte; que no venga a ponerse adelante que dizque los quieren tumbar por ser
duartianos, fidelistas, bolivarianos, de
acciones y discursos radicales; pues el
PLD es un partido entreguistas,
ultraderechista, conservador
hasta el tuétano, negador de su proyecto de liberación nacional desde hace
muchísimos años, convirtiéndose así en el real traidor de la patria y
sepultureros los sueños y esperanzas de
este sufrido pueblo, que, erróneamente confió en su liderazgo trepador,
arribista…

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