Por Juana Peña Vargas
En un hermoso día donde las aguas cristalinas del mar eran
propicias para un entusiasta paseo, una invitación fue recibida por La Ternura,
La Armonía, La Gratitud, El Miedo y La Esperanza, que con toda alegría fue
aceptada. Luego del hecho, emprendieron tan divertido viaje.
Las olas les dieron la bienvenida por su unificación y alegría,
que muy cordiales disfrutaban del paseo.
En la embarcación todo iba marchando bien hasta que las olas
recibieron el aviso de un visitante, pues desde ese momento se llenaron de gran
temor, y, aunque disimulaban, no pudo ser por mucho tiempo: un maremoto había
invadido el ambiente.
Por los fuertes oleajes, la embarcación se movía de un lado
para otro, como si se lanzara al precipicio o si el mar lo fuera a recibir en
sus brazos. Aturdidas por el espanto y el terror, pensaban en su amiga
Esperanza, que se había separado de ellas. ¡Pero no!: De repente aparece como
el sol naciente, expresando a sus compañeras que mientras ella esté presente,
la vida no se apaga al ser luz misma y la simiente de un nuevo amanecer para
toda la humanidad.
La Esperanza siempre puso a prueba su confianza, y creyó que
aunque sus amigas y las olas estaban pasando por momentos fuertes debido al
visitante, podrían salvarse. Y por eso, con un abrazo fraterno y rebosante de
placer regresaron a su hogar La Ternura La Armonía, La Gratitud y La Esperanza.


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