Por Edelvis García Herrera
El “nuevo” ayuntamiento de Bonao arranca
con una serie de iniciativas, muchas de ellas positivas. Sin embargo, no ha de
olvidarse del desastre, la traición, la corrupción y la complicidad de la
pasada gestión con intereses ajenos al beneficio colectivo, que mantuvieron la
“ciudad” en un total abandono, por lo que no sería correcto para la salud
institucional el legendario y acostumbrado “borrón y cuenta nueva”.
¡Claro está!: habrá de tomarse acciones
populares para que así no ocurra, pues se sabe que hay compromisos con Alberto,
el viejo PRD, y con los recalcitrantes reformistas; especie de chapeadores, que
hacen metástasis en el cuerpo social de la nación; mas por el momento me
dedicaré a hacer algunos señalamientos y propuestas, que de atenderse y aplicar
la Ley de la participación municipal, no entrarían en contradicción .
Digo, primero, que ante la crisis de las
flotillas de vehículos, es necesario actuar con planificación, vislumbrando el
crecimiento poblacional; y por lo tanto, operar con los mismos destartalados
camiones, es un grave error y a la vez una irresponsabilidad.
Mejorar las condiciones de vida de los
trabajadores es impostergable; empleados en miserables formas laborales,
expuestos a enfermedades y con salarios irrisorios, y si se valora la importancia
de una ciudad limpia, ellos son prioridad.
En esa misma dirección, hemos visto
destacados operativos de limpieza, pero éstos deben acompañarse de educación a
través de los programas radiales, talleres, periódicos y de tratados
ilustrativos; aprender de la experiencia de los evangélicos que distribuyendo
sus fabulosas “venida del Señor” y “vida eterna,” “se ganan sus almas”.
La recogida de basura es UNO A; y aunque
me opongo al carnaval, éste debe suspenderse en el 2017, y hacerse una
revisión, buscar la identidad y desveganizarlo; que incluye, lógicamente,
mandar al arrogante y aventurero Luis Medrano a su ciudad.
Bonao carece de zafacones, y hasta dentro
de las guaguas deben colocarse, como los vi en Guadalajara. Además, pintados a
mano por centenares de niños que maneja la Plaza, la activista inquieta Reina
Celeste; y el Mellizo con la Federación, es bonita idea.
Priorizar ahora la banda de música; los
cursos técnicos; implementar el reciclaje; la sociedad protectora de animales,
y la exigencia del 5% a los que explotan recursos minerales. Por ejemplo, en La
Salvia, el señor Ñoño, opera con una grancerita de manera descarada, y
Vargas-Sang compra los agregados ante la irresponsabilidad de Medio Ambiente y
del ayuntamiento… ¡Eso hay que frenarlo: grandes y chiquitos!
De último: que en la limpieza del parque
Duarte no abuse de los vendedores; por actuar en base a populismo. Recordemos
que en grandes urbes los hay: en Guadalajara, el DF mexicano, abren tianguis o
mercados en las calles; en Brooklyn, Bronx, o Manhattan, millares de
dominicanos tienen sus negocios, al aire libre; entonces, en este país
desempleado, que se conduce al negocio informal, no se debe ser tan extremista.
Piensen en la reubicación, y si se ensañan
en contra de los más pobres, habrá que abordar a las grandes clínicas: Polibón,
la Carolina; la discoteca Coconut; la casa del edificio Miller, y muchas otras
viviendas tiendas y talleres, que ocupan los espacios.
Así es que: ¡cuidado con ese lenguaje tan
agresivo y de arrogancia hacia los infelices!; la generalidad no estaba
prostituyendo o jugando a las cartas en ese espacio. Pensemos, que si es por
desorden y tigueraje, habría que medir el impacto producido por esas fiestas
carnavalescas desorganizadas en lo ambiental y hasta en la arrabalización,
versus los vendedores, que despectivamente han sido satanizados.

0 comentarios:
Publicar un comentario