Por Edelvis García Herrera
Nuestro planeta es una esfera, y no en todas partes recibe la misma cantidad
de de calor del sol…. Entonces la variedad de climas está determinada por una
serie de factores: la latitud; las cadenas montañosas, los desiertos; las
corrientes marinas que penetran y modifican y regulan las temperaturas. También
el clima varía según la cercanía a los
mares y montañas; y el impacto de los rayos solares.
Hay zona del mundo que casi no llueve porque la escasez en la evaporación de aguas; y eso ocurre en
los polos, eternamente congelados; o en el desierto de Sahara que a veces
llueve por los vientos monzones que arrastran humedad.
Esos fenómenos son naturales, al igual que los terremotos; y
ya no tan naturales porque el ser humano ha arremetido en contra de la
Madre Naturaleza y ha provocado que ahora los desastres sean más devastadores,
producto de la deforestación, la explotación minera indiscriminada; la
contaminación de mares y ríos; el uso excesivo de combustibles; las
detonaciones de bombas en las guerras; y todo esto recae principalmente sobre
las grandes potencias.
Bueno, sucede que ahora, a propósito de los huracanes, terremotos, tornados…los fanáticos tratan de
buscar explicaciones en los castigos divinos; y lejos de llevar esperanzas a un
mundo cada vez más convulso, lo confunden, provocan miedo y hasta complicidad
con los imperios que aceleran los desastres.
Y lo peor es que los fanáticos, encerrados en su
irracionalidad quieren que se den guerras, terremotos para ver cumplidas las “profecías”
y quedar bien parados ante sus feligreses; y lo hacen peor: se hacen cómplices
de las grandes potencias y gobiernos corruptos a quienes aceptan partiendo de
la premisa de que “no se mueve ni una hoja si no es por voluntad de Dios”. O
sea, luchar en contra de gobiernos perversos es inútil porque es por voluntad
divina que está ahí.
Esas creencias provienen de un libro lleno de imperfecciones
como la Biblia: “Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la
tierra; destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo, y
los peces del mar; y cortaré a los impíos…”, dice Sofonías; y no menos
sangrientos y vengativos son los salmistas al pedir lo siguiente: “Derrama tu
ira sobre las naciones que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu
nombre”.
Pero, ¿cómo es que Dios siendo la expresión del amor y el
perdón se va siempre a ensañar en contra de sus criaturas, y especialmente en
contra de los más jodidos?
Analicen lo que pasa con Haití y el reciente huracán Mattew
que a ellos les llegan desgracias porque allí habita el mismo diablo”; “que a
la República Dominicana no entran los fenómenos porque la bandera tiene una
cruz y una Biblia abierta(A lo mejor es porque Danilo, Leonel, Pared Pérez
y Félix Bautista son “santos” y como están
al frente del país no entra nada; o porque ya tenemos suficiente con ellos; los
peores ciclones batateros de la nación)”; “que el mismísimos Jesús nos protege
con su manto; o sea, a nosotros porque somos, como Israel, “el pueblo de Dios”.
Lógicamente que nada de esto ayuda a entender la realidad y sólo sirve para
ocultar y librar de culpas a dictadores, ladrones e imperios que por siglos,
han oprimido y saqueado a ese valioso
pueblo.


0 comentarios:
Publicar un comentario