Por Narciso Isa Conde
Decía en la fiesta de fin de año de nuestra Izquierda
Revolucionaria-IR que la vida transcurre impactada por un conjunto de alegrías
y tristezas que constantemente se superponen. Por eso, aun estando en fiesta,
próximo a Navidad y Año Nuevo, era obligado hablar de las partidas, aun
quedándose eternamente en el alma de la Humanidad y la Nación Dominicana, de
Fidel y Mayonex Vargas.
Igual hice referencia al reciente fallecimiento de un ser
muy sencillo y cariñoso, Eliseo (David) Bruno, que en esas horas enlutaba, al
pie de Loma Miranda, a dos familias luchadoras (Bruno y Morillo) por la
preservación de ese patrimonio natural, a
la comunidad de Los Algarrobos y a muchos de los/as presentes;
destacando también el sacrificio y la bondad personas valiosas no necesariamente
famosas.
Dicho esto ahora quiero dedicar estas líneas a compartir con
ustedes algunas reflexiones sobre Mayobanex Vargas Vargas: el joven campesino,
modesto agricultor toda la vida, que en rebeldía contra la tiranía de Trujillo
logró alcanzar -sin ínfulas ni ambiciones personales- el galardón de Héroe
Nacional con su estelar participación en la Expedición Guerrillera de 1959, que
aun derrotada militarmente, consagró su victoria política estremeciendo el
despotismo absoluto de aquellos tiempos y abriendo las compuertas de la
libertad.
Pero no se detienen los extraordinarios méritos de “Mayo”
-como cariñosamente le dicen en su ciudad natal, Bonao, a Mayobanex- en aquella epopeya de Junio que partió del
Oriente cubano hacia la costa Norte dominicana con la venia solidaria de Fidel,
Raúl y el Che, y la participación directa del admirado Comandante de Sierra
Maestra, Delio Gómez Ochoa. No.
Mayobanex Vargas, Poncio Pou Saleta, Francisco Medardo
Germán, Gonzalo Almonte Pacheco… los cuatro dominicanos que sobrevivieron junto
a dos cubanos, Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal, del conjunto de 196
expedicionarios entrenados en el Campamento Mil Cumbres en Cuba.
Su heroísmo perduró sin manchas, se remozó constantemente en
su humildad, en su sencillez, en su estoica resistencia a aprovecharse de sus
méritos políticos, en el rechazo a la tentación del privilegio y el soborno
oficial, en la determinación de no vender sus convicciones ni su cercanía e
identidades con los/as de abajo. Entonces, al concluir así su vida física, su
heroicidad no solo ni se manchó ni se enturbió, sino que se duplicó en grande.
Pero tampoco el largo trayecto emprendido por ese Héroe de
Junio se limitó a ese otro mérito inconmensurable, porque “Mayo”, el
guerrillero heroico dominicano, supo además mantener en alto el Programa de los
Héroes de Junio del 59 (Soberanía, Democracia real, Constituyente Popular,
Reforma Agraria, Reforma Urbana, Salud y Educación gratuitas…) y abrazarlo
permanentemente en medio de la traición a su contenido por todos los gobiernos
post-tiranía trujillista, con la honrosa excepción del presidido por Juan
Bosch y el Gobierno en Armas del coronel
Caamaño. Y lo hizo respaldando todas las causas justas hasta sellar su triple
heroicidad.
Jamás olvidaré sus abrazos y sus reiteradas palabras en Loma
Miranda, participando en recientes movilizaciones contra la transnacional minera FALCONDO XTRATA NIQUEL: “Estoy
dispuesto a retomar las armas para defender este tesoro natural”. Fuente Z101


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