Por
Matías Bosch Carcuro
Cierto: las potencias, de la mano de la OEA y
las Naciones Unidas, no tienen la menor idea de qué hacer con Haití; y usan nuestro país para quitarse el problema creado por ellos; y
claro: las élites haitianas ven así una
solución confortable.
El país no puede acoger una inmigración
ilimitada; la regulación de las
fronteras es un derecho; el problema empieza cuando ustedes embrutecen al
pueblo al decir que haitianos pueblan las provincias, para luego recibir armas y rebelarse.”
Sería
la primera vez en que un país inmensamente más pobre, destruido, invadido y
saqueado, sin ejército, invade y ocupe otro más rico, organizado y armado; y
“ocupándolo” con embarazadas,
vendedores de frutas, con obreros, y
sin bombas, sino levantando torres de lujo; y cultivando campos por míseros salarios.
Embrutecen al decir: “los haitianos son parte de un
“plan” para tomar el país”; pero es el mismo plan balaguerista, Leonelista y
Danillista que ha llevado a millones de
dominicanos a “tomar” Estados Unidos y Europa; ¿y qué pasaría a esta economía
sin sus remesas: sólo en el 2016 fueron de ¡250 mil millones de pesos!
Siguen
embruteciendo al decir que un inmigrante, aún indocumentado, atenta contra la
soberanía”, cuando soberanía significa
no obedecer a ningún otro poder; o que las parturientas haitianas “colapsan”
los hospitales, ocultando las causas de un modelo de salud fallido, no
preventivo; y aunque la Estrategia de
Desarrollo dicta un 5.5% del PIB en su presupuesto apenas rozamos el 1.5%.
Nadie
estaría en contra de defender la soberanía, la independencia y la legalidad;
el problema es que utilizan la migración
buscando las causas de nuestros males en
el inmigrante y sus descendientes
similar a Trujillo y Balaguer, desviando la atención hacia un “enemigo
externo”, un ser extraño, malévolo y peligroso.
¿Por
qué ustedes no enfrentan a los poderes
paralelos: DR-CAFTA, las ARS, las AFP, los bancos? Y hablan de Estados Unidos,
de las potencias, de la OEA, de la CIDH, de la oligarquía; pero resulta
que no hacen nunca nada contra
ellos; no se meten con Trump, ni con
los Vicini ni con los Grullón ni con los Rainieri. ¿Por qué no les quitan a éstos últimos a nacionalidad o los
deportan? Sus “soluciones” siempre son
en contra de las personas indefensas y
humildes, incluyendo dominican@S.
Insisto:
son unos abusadores y cobardes, no valientes,
mucho menos patriotas; y por
supuestos, tampoco tienen nada que ver con Duarte ni con
Luperón.
Ustedes
apoyan la deportación masiva, como si no existieran normas para ese tipo de
medidas; avalan y apoyan en las redes
sociales los insultos y amenazas de muerte,
a todo el que piensa diferente;
sembrando cizaña, odio y violencia.
Si
de verdad ustedes aman este país, lo primero que deben
hacer es pedir perdón por achacar
de los problemas salariales, laborales, educativos, de salubridad,
urbanísticos a los haitianos; males engendrados por la élites políticas y
económicas criollas durante los años que ustedes han gobernado; y también
deberían renunciar públicamente a llamar a todo el mundo que piensa diferente
“traidor”, “servil”, “enemigo”, “antipatria”, “prohatiano”; y renunciar a Trujillo, al que resucitan todos
los días, 56 años después de muerto.

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