Por:
Lic. Roberto Genao Pérez
Al iniciar este artículo,
debo señalar la inminencia de la fuente de energía que el hombre en su devenir
ha necesitado para su actividad productiva a través del tiempo. Es así como
vemos que antiguamente se utilizaba el fuego, luego el carbón tanto vegetal
como mineral para los alimentos, el transporte e incluso el uso de los
animales, así como que el dominio de la rueda facilitó la locomoción, luego
vino el tren, los barcos por el viento y por el vapor, siendo esto último
propio de la revolución industrial.
Además ya se producía a partir del petróleo
y el gas como fuente de energía creándose los combustibles del gasoil, la
gasolina, el avtur de los aviones, etc; luego viene la conquista del espacio
del ruso Gagarín y ocurre luego la llegada a la luna de los norteamericanos;
también la tecnología de la computadora, los celulares, las redes de
comunicación del internet y el uso de la difusión de señales en el espacio por
vía del satélite en todo el planeta siendo inagotable el ingenio de la
humanidad en tecnología y ciencia en la llamada Era del Conocimiento.
Pero todo ello conlleva
energía que tiene como fuente la nuclear y las más demandadas que son el
petróleo y el gas natural. Es importante acotar que la energía del petróleo y
el gas natural en el pasado siglo XX fue agotada en la mitad de las reservas de
que dispone el planeta y se ha producido una competencia por la conquista de la
energía a través del petróleo y el gas natural de las súper potencias. De tal
forma que la denominación del petróleo como el oro negro sigue estando vigente
cada día más.
La lucha por la energía con
el petróleo y el gas natural es una crisis del planeta y vale la pena lo que
afirma el investigador canadiense Daniel Estulin en su libro “Los Secretos del
Club Bilderber” cuando afirma “ El que controle la energía en el siglo XXI
controlará la vida en el planeta y de todos sus habitantes”, pag.195.
Para darnos una idea del
problema tenemos que el mundo consume 26,000 millones de barriles de petróleo
al año permitiéndonos hacer una extrapolación de hasta cuanto tendrá disponible
la humanidad del oro negro.
El control de las reservas
petroleras que quedan en el mundo es la clave. Casi todo en la sociedad moderna
depende del petróleo y la mayoría de las casas tienen calefacción mediante el
gas natural.
Las potencias del mundo
conocen cual es el pico de producción del petróleo desde el año 1999, ya que
conocen el impacto económico del agotamiento del petróleo y los efectos
catastróficos que tendrá.
Las guerras en el Medio
Oriente, como la invasión de Irak y de Afganistán provienen del pretexto que se
buscó con el 11 de septiembre en Manhattan para invadir, cuyo fin es extender
el dominio del petróleo y el gas. No fue una casualidad que Dick Cheney,
vicepresidente de estados unidos que a la sazón supervisaba el poderío militar
de los Estados Unidos, dijera que “la guerra no tendrá fin mientras vivamos”.
Así se puede afirmar
categóricamente conforme a Estulin que “la guerra antiterrorista es en realidad
una guerra energética y el 11 de septiembre fue el pretexto para desencadenarla
“.
Los servicios de
inteligencias de los gringos habían recibido advertencias de otros gobiernos de
la existencia de planes para secuestrar aviones comerciales para estrellarlos
contra blancos estadounidenses durante la semana que comenzó el 9 de septiembre
del 2001 y que concluyó con los 3000 muertos de esa guerra energética con la
participación de Osama Bin Laden,
antiguo aliado petrolero de
los Bush y a quien le despojaron heredar el Trono de Arabia Saudita con la
complicidad del Imperio del Norte .
La crisis por la energía nos
debe preocupar a todos ya que tiene que ver con la supervivencia de la
humanidad.
A Dios que nos proteja.


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