Por Edelvis GH
Un Duarte
racista y enemigo de Haití, es el invento de los de los nazinalistas, a
sabiendas de que el mismo Patricio expresó: “Yo admiro al pueblo haitiano desde
el momento en que, recorriendo las páginas de la historia, lo encuentro
luchando contra poderes excesivamente superiores, y veo como los vence y sale
de su triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente...”.
Duarte era enemigo de la clase tirana haitiana, no
del pueblo, y habría sido imposible hoy
día verlo despreciando a los
descendientes de haitianos, o alegrándose por el despojo de su nacionalidad, coincidiendo con quienes piden
su expulsión. Pero los patrioteros no
quieren aquí un solo dominicano de origen haitiano; ni les importa el padecer
de ellos en los bateyes, ni que se mueran de hambre detrás de una miserable
pensión, siendo su preocupación que les
dañen la “raza” y la cultura los negros pobres, aguacateros y picadores
de caña, considerados invasores, mientras que
según su pensar, “los chinos son inversionistas, y los gringos y
europeos… turistas.
Esos
parásitos, desconocedores del sentimiento de Duarte, no se imaginan que los trinitarios impusieron el respeto hacia las mujeres,
niños y ancianos de origen haitiano; a sus propiedades, y que si algunos
decidían nacionalizarse dominicanos, pues que juraran, como requisito,
fidelidad a la bandera.
Ignoran al Duarte radical, el que pensaba el “no ceder ni un ápice o centímetro del
territorio”; y observemos que hoy minas, carreteras, muelles han sido cedidos a
los extranjeros, siendo para los patrioteros,
el endeudamiento y la corrupción, inofensivos a la soberanía. Porque su obsesión es
con la ocupación haitiana del 1822, mas nunca se refieren a las ocupaciones gringas, ni a los
efectos de su penetración cultural; y menos a la visión anti imperio de Duarte, quien
expresó en 1864:
“Si después
del año 1844 me pronuncié contra el Protectorado francés- dice Duarte al
retornar al país tras entregarse a España;
si luego de veinte años de ausencia he vuelto espontáneamente a
protestar con las armas en las manos contra la anexión a España llevada a cabo
a despecho del voto nacional por la superchería del bando traidor, no es de
esperarme que yo deje de protestar, y conmigo todo buen dominicano, la cual
protestaré siempre, no sólo contra la
anexión de mi patria a Estados Unidos, sino contra cualquier otra potencia de
la Tierra”.
Lógico: los políticos delincuentes, escudado en un
falso patriotismo, son los que se
benefician del Duarte inventado; ellos que se roban el país, lo hipotecan, y desvían la atención del pueblo con el cuco de
las invasiones y las guerras; o acusando de traidor a titirimundati, lo que nos
recuerda a Sánchez, que tras recibir
apoyo desde la vecina nación, se le tildó de lo mismo y de pro-haitiano. Mas
ese patriota valiente respondió de la misma forma en que Huchi, Zapete o Juan
Bolívar lo hicieran frente a los babosos
nazinalistas: “Entro desde Haití porque no tengo otro lugar por donde hacerlo, pero si alguien pretendiera
mancillar mi nombre, decidle que yo soy la bandera nacional”.
Es pues un
deber rescatar el Duarte verdadero, el del amor desinteresado por la patria; no
el Duarte inventado por este grupo de rastreros que han dividido al pueblo.

0 comentarios:
Publicar un comentario