¿Se ha preguntado usted
alguna vez por qué nuestra provincia lleva el nombre de “Monseñor Nouel”? Es
normal que sea así, dado que tendemos a querer saber las razones por las cuales
los lugares en los que vivimos tienen tal o cual nombre. La respuesta más simple
a esa pregunta ha sido: “Fue en honor a los méritos acumulados por el ilustre
arzobispo que también fue presidente del país, Monseñor Adolfo Alejandro Nouel
Bobadilla”. Eso no es del todo cierto. Veamos los motivos por los que nuestra
provincia no debió ser nombrada de esa manera.
Hasta 1936 el actual
territorio que conforma nuestra demarcación era llamado San Antonio del Bonao,
una común (municipio) de la provincia de La Vega (Historia de Bonao, Francisco
Antonio Batista García). Es entonces que un 25 de mayo de ese mismo año fue
promulgada una ley que cambiaba dicho nombre al de “Monseñor Nouel”, dicha ley
había sido propuesta nada más y nada menos que por el “Generalísimo Doctor” Rafael Leónidas
Trujillo Molina. Los congresistas consideraron que este sacerdote se había
distinguido por su “mansedumbre y por sus esfuerzos en favor de la paz”, entre
otras razones. Recordemos que Nouel estaba vivo en ese año; moriría al año
siguiente. ¿Qué significaba eso en el lenguaje del régimen que aún estaba en ciernes?
Trujillo era dado a nombrar las cosas de acuerdo a su ego y conveniencia. Dos
fueron las causas principales para tal cambio: Contener las intrigas de su
hermano Petán y la obtención de la aprobación de la Iglesia.
De acuerdo a José Luis Sáez
en su compilación Documentos inéditos del arzobispo Adolfo Alejandro Nouel,
Trujillo nombró a Nouel como “Arzobispo Vitalicio de Santo Domingo” en
1933 “ante todo como evidente protesta por
el nombramiento del Padre Castellanos como segundo administrador apostólico”.
Este nuevo prelado no se sometía a los dictámenes del tirano, quien quería
tener gente servil y “mansa” en todas las esferas del poder nacional. El
rebautizo de nuestra nuestro municipio fue como consecuencia de esto, según se
muestra.
Es un sinsentido histórico
que quienes tomaron las riendas de nuestro pueblo luego de la salida de la
familia Trujillo y de los honorables comprovincianos que lucharon a favor de la
elevación de nuestro municipio a provincia (22 de septiembre de 1982), no se
hayan percatado o no hayan querido arreglar este entuerto de esa oprobiosa era.
Creo, en lo particular, que nuestra provincia debería llamarse Bonao, siendo
nuestro municipio San Antonio de Bonao. Es solo una propuesta. Espero vengan
más.


0 comentarios:
Publicar un comentario