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El avispero con los haitianos

Por Rosario Espinal
La mayoría de los haitianos en territorio dominicano no se irá, ni serán repatriados ni legalizados, porque el Estado Dominicano y muchos empresarios necesitan esa mano de obra barata para explotarla.
La mayoría de los dominicanos no quiere los haitianos en el país, y para dulcificar ese rechazo se apela a la solidaridad con el terremoto; y en la búsqueda de culpables por su presencia, se acude con frecuencia al argumento de que hay un plan internacional para que República Dominicana cargue con la pobreza de Haití;  pobreza que es sin duda el factor que empuja a la migración, pero es la corrupción de los funcionarios dominicanos de frontera que abre la compuerta.
Repito: la razón fundamental de tantos inmigrantes haitianos es que el Gobierno Dominicano y muchos empresarios han traído por décadas esa mano de obra barata, indocumentada y depauperada para explotarla, siendo su único valor que trabajan de sol a sol por míseros salarios. Cumplida esa labor, son indeseables.
Estos seres son rechazados por la élite haitiana, por los dominicanos, los norteamericanos, los europeos…. Su gran pecado es ser muy pobres y muy negros.
La inmensa mayoría de los haitianos nunca tuvo derechos formales en República Dominicana, ni tampoco los reclamaron. Esa era la clave de la “relativa tranquilidad” entre haitianos y dominicanos, hasta que llegó la Sentencia TC 168-13.
Esa Sentencia declaró oficialmente ilegales,  inapelable, generalizada y retroactiva a todos los descendientes de extranjeros indocumentados desde 1929. Quiso ser tan avasalladora, que de un caso llevado al Tribunal Constitucional por Juliana Deguis, se aplicó a cualquiera en la misma situación; y desde entonces, hay un avispero nacional e internacional en donde lo que se diga sobre el tema trae confrontaciones e insultos.
Y para moderar las consecuencias aberrantes de la Sentencia, el Gobierno tuvo que reconocer la ciudadanía de una parte de los descendientes de inmigrantes nacidos en este territorio, según estableció la Ley 169-14.
Ante el avispero, algunos haitianos se han auto-repatriado y otros lo harán a la fuerza, pero al final, la mayoría volverá porque expulsarlos y reingresarlos es un gran negocio; además, ¿quién cavará los hoyos del Metro, de túneles, avenidas y edificios? ¿Quién recogerá el café, el cacao y el arroz? ¿Quién cortará la caña?
Los beneficiarios políticos de este avispero no serán los  ultranacionalistas; el beneficiario político será Danilo Medina, que aprovechará los foros para pronunciar discursos soberanistas que lo eleven a la categoría de héroe nacional.
El costo del avispero es alto para República Dominicana porque envilece públicamente el alma, profundiza las desavenencias entre dominicanos y haitianos, entre países amigos y República Dominicana, y con organismos  de derechos humanos.
Eventualmente el avispero disminuirá en intensidad cuando sea evidente que la mayoría de los haitianos no se fueron, y que la mayoría se quedó sin papeles, porque esa mano de obra la necesita el Gobierno Dominicano y los empresarios para seguir explotándola. Legales saldrían más caros.
Nota: La autora es politóloga y catedrática en universidades dentro y fuera del país.




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